Cirugía de luxación rotuliana en un Pomerania: un caso clínico veterinario real.
- Vet. Ebru ARIKAN

- hace 9 horas
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Les presentamos a Shila: una joven Pomerania con una cojera inusual.
Shila es una alegre perrita Pomerania de un año que fue llevada a la Clínica Veterinaria Mersin Vetlife después de que sus dueños notaran un problema inusual en su pata trasera . Aunque seguía siendo juguetona y enérgica, ocasionalmente levantaba una de sus patas traseras al caminar y a veces parecía dar pequeños saltos antes de retomar su andar normal.

Al principio, estos episodios eran breves y fáciles de pasar por alto. Sin embargo, a medida que se volvieron más frecuentes, sus dueños se preocuparon y decidieron que era hora de una evaluación ortopédica profesional.
A pesar de su problema de movilidad, Shila era inteligente, estaba alerta y en excelente estado general. Como muchos perros jóvenes con luxación de rótula, solo mostraba leves señales de que algo no andaba bien.

Por qué los dueños de Shila la llevaron a la clínica veterinaria Vetlife de Mersin
Los dueños de Shila estaban preocupados por la cojera intermitente que habían estado observando en casa. Algunos días parecía completamente normal, mientras que en otras ocasiones levantaba brevemente una pata trasera antes de volver a apoyarla en el suelo y continuar caminando.
Dado que estos episodios solían durar solo unos segundos, era difícil determinar con exactitud la causa del problema. Sin embargo, la naturaleza recurrente de la cojera sugería la posible presencia de una afección ortopédica.
Tras analizar el historial clínico de Shila y observar sus movimientos, nuestro equipo veterinario realizó un examen ortopédico detallado. Los hallazgos apuntaron rápidamente a una de las causas más comunes de cojera en las extremidades posteriores de perros de razas pequeñas : la luxación rotuliana.
El siguiente paso consistió en evaluar cuidadosamente la articulación de la rodilla y confirmar el diagnóstico para poder recomendar el plan de tratamiento más adecuado.
El examen ortopédico: diagnóstico de la luxación rotuliana
Durante la exploración ortopédica de Shila, nuestro equipo veterinario evaluó minuciosamente la estabilidad de su rodilla y observó su marcha. La cojera intermitente descrita por sus dueños, junto con los hallazgos de la exploración física, sugerían fuertemente una luxación de rótula.
Al manipular la rodilla, se podía sentir cómo la rótula se salía de su posición normal. Esto confirmaba que la rótula no se deslizaba correctamente dentro del surco troclear del fémur. Esta inestabilidad explicaba los episodios de elevación y salto de las extremidades posteriores que los dueños de Shila habían notado en casa.
Afortunadamente, Shila era joven y gozaba de buena salud. El diagnóstico precoz es fundamental en casos como este, ya que una luxación rotuliana sin tratar puede provocar gradualmente daños en el cartílago, artritis y un empeoramiento de los problemas de movilidad.
Tras comentar los resultados con sus dueños, revisamos las opciones de tratamiento disponibles y recomendamos el enfoque con mayor probabilidad de proporcionar estabilidad y comodidad articular a largo plazo.

Comprender la condición de Shila y las opciones de tratamiento
Una vez confirmado el diagnóstico, el siguiente paso fue determinar el mejor plan de tratamiento para Shila.
En algunos perros con luxación rotuliana muy leve, se puede considerar un tratamiento conservador. Sin embargo, Shila era una perra joven y activa que ya presentaba signos clínicos evidentes. Debido a que la rótula se salía repetidamente de su posición normal, existía la preocupación de que la inestabilidad continua pudiera dañar la articulación y afectar su calidad de vida.
Analizamos con sus dueños las ventajas y limitaciones tanto del tratamiento conservador como del quirúrgico. Si bien el control del peso , la modificación de la actividad y el seguimiento pueden ser útiles en casos específicos, la cirugía suele ser la forma más eficaz de corregir el problema mecánico subyacente.
El objetivo de la cirugía sería mejorar la estabilidad de la rótula, restaurar la función articular normal y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo. Al corregir las anomalías anatómicas responsables de la luxación, podríamos brindarle a Shila la mejor oportunidad para un futuro cómodo y activo.
Tras revisar el plan de tratamiento y el proceso de recuperación previsto, los dueños de Shila decidieron proceder con la corrección quirúrgica.

Evaluación prequirúrgica y análisis de sangre
Antes de cualquier procedimiento quirúrgico, la seguridad del paciente es primordial. Si bien Shila era joven, activa y parecía sana durante su examen físico, se le realizó una evaluación preoperatoria para asegurar que fuera una candidata adecuada para la anestesia y la cirugía.
Se realizó un hemograma completo para evaluar su estado de salud general. Los resultados no revelaron anomalías significativas y Shila fue considerada apta para la anestesia. Este paso es fundamental en la planificación quirúrgica, ya que ayuda a identificar afecciones subyacentes que podrían no ser visibles durante un examen de rutina.
El día de la cirugía, Shila no había comido con normalidad. Para brindarle apoyo adicional antes de la anestesia, recibió fluidoterapia intravenosa con suplementos nutricionales. Esto ayudó a asegurar que estuviera bien hidratada y cómoda antes de entrar al quirófano.
Una vez finalizados los preparativos preoperatorios y completadas todas las comprobaciones de seguridad , Shila estaba lista para la cirugía.
Por qué se recomendó la cirugía para Shila
La decisión de realizar la cirugía se basó en varios factores, entre ellos la edad de Shila, los signos clínicos y el grado de inestabilidad detectado durante su examen ortopédico.
Aunque algunos perros con luxación rotuliana leve pueden ser tratados de forma conservadora, Shila ya presentaba cojera intermitente y episodios de elevación de las patas traseras. Debido a que la rótula se desplazaba repetidamente de su posición normal, existía la preocupación de que la inestabilidad continua pudiera dañar el cartílago de la articulación y contribuir al desarrollo de artritis.
Siendo una perra joven, Shila también tuvo una excelente oportunidad de beneficiarse de una corrección quirúrgica temprana. Abordar el problema antes de que se produzcan cambios degenerativos significativos suele conllevar mejores resultados a largo plazo y una mejor función articular.
Los objetivos principales de la cirugía eran sencillos:
Restablecer el seguimiento patelar normal
Mejorar la estabilidad de la rodilla
Reducir el daño articular futuro
Mejorar la movilidad a largo plazo
Permitir que Shila retome un estilo de vida cómodo y activo.
Tras analizar el diagnóstico, el plan de tratamiento, la recuperación prevista y el pronóstico con sus dueños, se decidió proceder con la cirugía correctiva.
El siguiente paso fue preparar a Shila para el procedimiento y trasladarla al quirófano, donde comenzaría la corrección quirúrgica de su luxación de rótula.
Preparando a Shila para la cirugía.
Tras completar la evaluación preoperatoria y revisar los resultados de sus análisis de sangre, Shila fue preparada para la cirugía. La zona quirúrgica alrededor de la rodilla afectada fue cuidadosamente depilada y limpiada para reducir el riesgo de contaminación durante el procedimiento.
Una vez preparada la zona, Shila fue anestesiada y monitorizada continuamente por el equipo veterinario. Durante todo el procedimiento se controlaron su frecuencia cardíaca, respiración y otros parámetros vitales para garantizar su seguridad.
Una vez preparado el campo quirúrgico y listo todo el equipo, el equipo procedió con el procedimiento correctivo.
Entrada al quirófano
Una vez finalizados todos los preparativos, Shila fue colocada en la posición quirúrgica y la extremidad afectada fue cubierta asépticamente con paños quirúrgicos. Una planificación minuciosa es fundamental en la cirugía ortopédica, y la ubicación de la incisión se determinó antes de comenzar el procedimiento.
El objetivo era claro: acceder a la articulación de la rodilla, evaluar las estructuras responsables de la luxación y realizar las correcciones necesarias para mejorar la estabilidad rotuliana.
Dado que la luxación rotuliana es un problema mecánico, un tratamiento eficaz requiere abordar las anomalías anatómicas subyacentes en lugar de simplemente controlar los síntomas. Por lo tanto, cada paso del procedimiento se centró en restaurar la función normal de la articulación de la rodilla.
Una vez que el equipo quirúrgico confirmó que todo estaba listo, comenzó la operación.

Abordaje quirúrgico de la articulación de la rodilla
Se realizó una incisión precisa en la piel sobre la rodilla para acceder a las estructuras subyacentes. Los tejidos circundantes se disecaron y retrajeron cuidadosamente, lo que permitió una visualización clara de la articulación.
Durante todo el procedimiento, se tuvo sumo cuidado para minimizar el traumatismo tisular innecesario y mantener un campo quirúrgico limpio. Una vez identificada la cápsula articular, el siguiente paso fue acceder cuidadosamente a la articulación y evaluar directamente la extensión de la luxación.
Este enfoque permitió al equipo quirúrgico evaluar la anatomía responsable de la inestabilidad rotuliana de Shila y planificar los procedimientos correctivos correspondientes.
Acceso a la rótula luxada
Tras exponer la articulación, se abrió cuidadosamente la cápsula articular para acceder a la rótula y al surco troclear que se encuentra debajo de ella.
La visualización directa confirmó el origen del problema. El surco encargado de guiar la rótula no proporcionaba la estabilidad adecuada, lo que permitía que la patela se desplazara de su posición normal durante el movimiento.
Con la rótula luxada totalmente expuesta, el equipo quirúrgico pudo evaluar claramente las estructuras implicadas y proceder con la parte correctiva de la operación.
El siguiente paso se centró en mejorar la forma del propio surco para que la rótula pudiera asentarse de forma más segura dentro de la articulación.
Profundización del surco troclear para mejorar la estabilidad
Una vez expuesta la rótula y evaluada completamente la anatomía subyacente, se procedió a examinar el surco troclear. Este surco actúa como la guía natural que mantiene la rótula en su lugar durante el movimiento, y en el caso de Shila, no era lo suficientemente profundo como para proporcionar la estabilidad adecuada.
Utilizando un micromotor quirúrgico equipado con fresas ortopédicas adecuadas, se profundizó cuidadosamente el surco. Este paso requería precisión, ya que el objetivo era crear un canal más profundo y seguro, preservando al mismo tiempo las estructuras articulares sanas.
Se fueron eliminando pequeñas cantidades de hueso y se les dio forma gradualmente hasta que el surco se acomodó cómodamente con la rótula. Durante todo el proceso, se evaluó la rodilla repetidamente para asegurar que la rótula se deslizara suavemente y permaneciera centrada en su nueva posición.
Una vez reconstruido correctamente el surco, se recolocó la rótula y se evaluó su amplitud de movimiento. La mejora en la estabilidad fue evidente de inmediato, proporcionando un entorno mucho más seguro para el funcionamiento normal de la articulación.
Este procedimiento abordó una de las principales causas de la luxación de Shila y sentó las bases de la corrección quirúrgica.
Reforzamiento de la cápsula articular (capsulorrafia)
Si bien la nueva profundidad del surco troclear mejoró significativamente la estabilidad de la rótula, se necesitaba un soporte adicional para ayudar a mantener la alineación adecuada durante la cicatrización.
Con el tiempo, las luxaciones repetidas pueden estirar partes de la cápsula articular, reduciendo su capacidad para estabilizar la rodilla. Para solucionar esto, se realizó una capsulorrafia.
La cápsula articular se tensó cuidadosamente mediante suturas colocadas estratégicamente para reducir la laxitud excesiva y mejorar el soporte alrededor de la rótula. Al estrechar ligeramente la cápsula, se favoreció que la rótula permaneciera dentro de su trayectoria corregida durante el movimiento normal.
Tras la reparación de la cápsula, se examinó nuevamente la rodilla mediante flexión y extensión. La rótula se mantuvo estable dentro del surco, lo que confirmó que la combinación de la reconstrucción del surco y el tensado de la cápsula había corregido con éxito la inestabilidad subyacente.
Una vez finalizada la parte ortopédica de la cirugía, se inspeccionó minuciosamente la zona intervenida antes de suturar. El resultado final fue una articulación de la rodilla más estable, diseñada para brindarle a Shila mayor comodidad, movilidad y una mejor salud articular a largo plazo.
Cierre del sitio quirúrgico
Una vez finalizados los procedimientos correctivos, se inspeccionó cuidadosamente la zona quirúrgica por última vez. La rótula permaneció estable dentro del surco recién reconstruido y la rodilla se movió con fluidez dentro de su rango normal de movimiento.
Posteriormente, se cerró la cápsula articular y los tejidos circundantes de forma rutinaria utilizando los materiales de sutura adecuados. Finalmente, se cerró la incisión cutánea, dando por concluido el procedimiento.
Tras finalizar con éxito la cirugía, Shila fue trasladada a la sala de recuperación, donde se la monitorizó de cerca mientras despertaba de la anestesia. La atención se centró entonces en los cuidados postoperatorios y la recuperación, en lugar de en la corrección quirúrgica.

Recuperación de la anestesia y cuidados postoperatorios inmediatos.
Tras la cirugía, Shila se recuperó satisfactoriamente de la anestesia bajo la atenta supervisión veterinaria. Sus constantes vitales se mantuvieron estables y, a medida que desaparecían los efectos de la anestesia, fue recuperando gradualmente el estado de alerta.
Se le proporcionaron analgésicos y cuidados de apoyo para que se sintiera cómoda durante el período de recuperación inmediata. Como es de esperar tras una cirugía ortopédica, presentó molestias leves y cojera temporal, pero estos hallazgos se consideraron normales.
Una vez que Shila estuvo completamente despierta y pudo ponerse de pie sin peligro, se reevaluó su recuperación. La zona de la intervención parecía sana y no había problemas postoperatorios inmediatos.
Tras un periodo de observación, se la consideró estable y lista para continuar su recuperación bajo la supervisión de sus dueños.
Los primeros pasos de Shila después de la cirugía
Uno de los momentos más alentadores tras una cirugía ortopédica es ver al paciente dar sus primeros pasos. Al igual que muchos perros que se recuperan de una cirugía de luxación de rótula, Shila se mostró inicialmente cautelosa mientras se adaptaba a la extremidad operada.
Se esperaba una leve cojera durante la fase inicial de recuperación, pero pudo ponerse de pie y caminar con ayuda. Este apoyo temprano del peso corporal suele ser una señal positiva y contribuye al proceso de recuperación cuando se combina con una restricción de actividad adecuada.
Aunque la cirugía había concluido, la recuperación adecuada requeriría varias semanas de paciencia, un seguimiento cuidadoso y actividad controlada en casa.
Regreso a casa: Instrucciones para el alta y los cuidados en el hogar
Tras un periodo de observación postoperatoria, Shila recibió el alta para continuar su recuperación en casa.
Sus dueños recibieron instrucciones detalladas sobre la restricción de actividad, la administración de medicamentos, el control de la incisión y los cuidados posteriores. Durante las primeras semanas, debían evitar correr, saltar y los juegos bruscos para proteger la reparación quirúrgica.
Se recomendaban paseos cortos con correa para que el perro pudiera hacer sus necesidades, mientras que la incisión quirúrgica se controlaba diariamente para detectar signos de hinchazón excesiva, secreción o irritación.
La implicación del propietario desempeña un papel fundamental durante esta fase, y la familia de Shila estaba comprometida a ayudarla a conseguir el mejor resultado posible.
Cronograma de recuperación previsto
La recuperación tras la cirugía de luxación rotuliana es gradual y se produce por etapas.
Durante las dos primeras semanas, el objetivo principal es proteger la reparación quirúrgica y permitir que los tejidos comiencen a cicatrizar. En las semanas siguientes, la actividad física controlada se puede aumentar gradualmente según las recomendaciones del veterinario.
La mayoría de los pacientes muestran una mejoría notable en su comodidad y movilidad durante el primer mes. A medida que continúa la recuperación, la fuerza muscular y la confianza regresan gradualmente.
Si bien cada paciente se recupera a un ritmo diferente, la mayoría de los perros experimentan una mejoría significativa en pocas semanas y continúan progresando durante los meses siguientes.
Debido a que Shila era joven, sana y recibió tratamiento antes de que se desarrollaran cambios artríticos graves, su pronóstico de recuperación se consideró muy bueno.
Perspectivas a largo plazo para Shila
La cirugía de Shila se realizó con el objetivo de restaurar la función normal de la rótula y mejorar la estabilidad articular a largo plazo.
Al corregir el problema mecánico subyacente, el procedimiento tenía como objetivo reducir el daño futuro al cartílago, ralentizar la progresión de la artritis y permitirle mantener un estilo de vida activo.
Los perros jóvenes suelen tener las mejores posibilidades de obtener excelentes resultados a largo plazo, sobre todo cuando el tratamiento se inicia antes de que se desarrolle la degeneración crónica de las articulaciones. Teniendo en cuenta su edad, su estado de salud general y los resultados de la cirugía, el pronóstico de Shila era muy alentador.
Con una recuperación adecuada y los cuidados posteriores necesarios, se espera que disfrute de un futuro cómodo y activo.
Consideraciones finales sobre la cirugía de luxación rotuliana
La luxación rotuliana es una de las afecciones ortopédicas más comunes que afectan a los perros de razas pequeñas, pero un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado pueden marcar una gran diferencia.
El caso de Shila subraya la importancia de prestar atención a señales sutiles como cojera intermitente, pasos cortos o levantar ocasionalmente las patas traseras. Lo que inicialmente puede parecer un problema menor a veces puede indicar una afección ortopédica subyacente que requiere evaluación veterinaria.
Gracias a un diagnóstico minucioso, una evaluación preoperatoria, una corrección quirúrgica y una atención postoperatoria especializada, Shila fue tratada con éxito por luxación de rótula en la Clínica Veterinaria Mersin Vetlife .
Su historia sirve como recordatorio de que la cirugía ortopédica veterinaria moderna puede proporcionar excelentes resultados y ayudar a muchos perros a recuperar una vida cómoda y activa.
Si su perro muestra signos de luxación rotuliana o cojera en las extremidades posteriores, una consulta temprana con un veterinario puede ayudar a identificar el problema y determinar el plan de tratamiento más adecuado antes de que se produzcan daños articulares a largo plazo. Cirugía de luxación rotuliana
Fuentes
Fuente | Enlace |
Colegio Americano de Cirujanos Veterinarios (ACVS) – Luxaciones de rótula | |
Manual Veterinario de MSD – Luxación de rótula en perros y gatos | |
Manual Veterinario de Merck – Luxación de rótula en perros y gatos | |
Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cornell – Luxación de rótula | |
Clínica veterinaria Mersin Vetlife |




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