¿Cómo se produce el apareamiento en las perras? Celo, periodo de apareamiento y signos de embarazo
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Estructura básica del ciclo reproductivo en perros
El ciclo reproductivo canino es un proceso biológico complejo en el que las hembras entran en celo a intervalos regulares, mientras que los machos están listos para aparearse durante todo el año. La fisiología reproductiva de las perras es más regular que la de las gatas y está determinada por fluctuaciones hormonales pronunciadas. Este ciclo consta de cuatro fases principales: proestro, estro, diestro y anestro. Cada fase difiere en duración, comportamiento y niveles hormonales.
El proestro es la fase en la que la perra se prepara para el celo. Suele durar de 7 a 10 días, pero puede variar de 3 a 17. Durante esta fase, los niveles de estrógeno aumentan rápidamente. Se produce una inflamación significativa de la vulva, comienza el flujo sanguinolento y la perra atrae a los machos. Sin embargo, durante el proestro, la perra no permite el apareamiento. Esta fase es la indicación más clara de que aún no ha comenzado la cópula.
El estro es el período en el que la perra está completamente lista para el apareamiento. Dura un promedio de 5 a 9 días. El flujo se vuelve más ligero, la inflamación vulvar disminuye y la perra da permiso para aparearse. Durante esta fase, los niveles de progesterona comienzan a aumentar, se produce la hormona luteinizante (LH) y se produce la ovulación. Los días más fértiles para el apareamiento suelen ser del segundo al cuarto día de estro. Por lo tanto, la sincronización precisa es crucial para la reproducción.
El diestro es el período de 55 a 75 días durante el cual predomina la progesterona, independientemente de si se produce apareamiento. Si la hembra está preñada, la gestación se desarrolla durante esta fase; de lo contrario, el cuerpo puede mostrar signos de falsa gestación. Se pueden observar signos como agrandamiento de las mamas, cambios de comportamiento y comportamientos de preparación del nido tanto en hembras preñadas como en hembras no preñadas. Esto se debe a los potentes efectos de las hormonas.
El anestro es la fase pasiva del ciclo reproductivo y puede durar de 2 a 9 meses. Durante esta fase, los niveles hormonales disminuyen, el sistema reproductivo descansa y todos los procesos necesarios para que el cuerpo se prepare para el siguiente ciclo se neutralizan. La duración o la brevedad del anestro varía según la raza, la edad, las condiciones de vida y la salud general de la perra.
Los perros machos, por otro lado, carecen de ciclo reproductivo. Los machos están listos para aparearse durante todo el año y la producción de esperma continúa sin interrupciones. Que un macho esté listo para aparearse depende en gran medida de la madurez conductual, la jerarquía social y factores ambientales. Aunque la actividad hormonal es alta en los machos jóvenes, el éxito del apareamiento puede disminuir debido a la falta de experiencia.
Considerando toda esta información, el ciclo reproductivo canino es un mecanismo que opera según reglas específicas, generando respuestas fisiológicas distintas en cada etapa. Comprender correctamente este ciclo es esencial tanto para el manejo del apareamiento como para el desarrollo saludable de la gestación .

¿Cómo comienza el estro en las perras?
En las perras, el estro es la fase más importante del ciclo reproductivo y la única etapa en la que puede producirse el apareamiento. El principal desencadenante del estro es un cambio en el equilibrio hormonal. En concreto, un aumento rápido de los niveles de estrógeno provoca signos físicos y conductuales. El estro suele ocurrir dos veces al año, pero esta frecuencia puede aumentar o disminuir en algunas razas.
Antes del inicio del estro, la perra entra en proestro . Durante esta fase, se produce una notable inflamación de la vulva. Esta inflamación suele ser visible externamente y constituye el primer signo concreto de estro. El sangrado durante este período indica que el útero se está preparando para el apareamiento. La intensidad del sangrado puede variar de una perra a otra; en algunas, puede ser un goteo leve, mientras que en otras, puede ser más pronunciado.
Durante el proestro, la perra empieza a atraer a los machos, pero se niega a aparearse. En lugar de estirar la cola hacia un lado, suele mantenerla baja y puede mostrar una leve agresividad hacia los machos. Esta agresividad es un reflejo defensivo completamente natural e indica que el apareamiento aún no ha comenzado.
La fase de celo comienza cuando la hembra entra en celo. Durante este período, el flujo se vuelve más claro, de color rosa o pajizo. La inflamación vulvar disminuye y la perra permite que el macho se acerque. Adopta una postura de apareamiento, estirando la cola hacia un lado. Este comportamiento se denomina lordosis y es la señal más clara de que está lista para el apareamiento.
Con la llegada del celo, el comportamiento de la perra también cambia significativamente. Una perra normalmente tranquila puede volverse más activa o, por el contrario, retraída. Las señales sociales del celo incluyen un deseo constante de salir, olfateo para atraer la atención de los machos y frecuentes pausas para orinar. La perra indica que está lista para aparearse con machos emitiendo feromonas a través de la orina.
El inicio del ciclo estral puede variar según la raza. Las razas más pequeñas suelen entrar en celo antes (6-8 meses), mientras que las razas más grandes pueden retrasarlo hasta los 12-18 meses. Además, las razas de pelo largo pueden experimentar fluctuaciones hormonales más tardías, lo que puede provocar que el inicio del celo se retrase.
Reconocer con precisión el inicio del celo es fundamental tanto para planificar el apareamiento como para prevenir embarazos no deseados. Identificar el celo en el momento adecuado influye directamente en el éxito del apareamiento. Por lo tanto, al igual que en el apareamiento de las gatas, el momento oportuno es crucial en el apareamiento de las perras.

Señales de ira y cambios de comportamiento
Las señales de celo en las perras son cambios conductuales y fisiológicos provocados por el rápido aumento de las hormonas. Estas señales no solo indican el deseo de aparearse, sino que también indican que el sistema reproductivo está entrando en una fase activa. Hay muchas señales que observar para determinar si una perra está en celo, y su correcta interpretación es fundamental para el manejo del apareamiento.
El signo físico más evidente del celo es la hinchazón visible de la vulva. Esta puede duplicar su tamaño normal, y esta hinchazón se produce debido a los efectos de la hormona estrógeno en los tejidos. Sin embargo, el flujo también es común. Si bien el flujo es rojo oscuro durante el proestro, se vuelve de color rosa pajizo y se vuelve más fluido durante el estro.
Las señales de comportamiento son particularmente notables. Las perras se interesan más por los machos durante este período. Su constante olfateo, la inspección de su entorno y su tendencia a girarse hacia las puertas y salir aumentan. Esto se debe a que la perra emite fuertes señales de feromonas a través de su orina, que los machos pueden detectar a grandes distancias.
En celo, una perra puede hacer pausas y orinar con frecuencia. Esto no es solo una necesidad fisiológica de orinar, sino también una forma conductual de indicar que está lista a los machos que la rodean. Las pausas frecuentes y los periodos cortos de micción, especialmente durante los paseos, son un indicador social de celo.
El comportamiento más característico es la lordosis. Cuando se acerca un macho, la perra estira la cola hacia un lado y eleva ligeramente los cuartos traseros. Esta posición es receptiva al apareamiento y confirma el inicio del celo.
También se observan cambios mentales y emocionales. Algunas hembras se vuelven más cariñosas y desean el contacto cercano, mientras que otras pueden volverse más inquietas, tensas o distraídas. Estos cambios se deben enteramente a la influencia de las hormonas en el comportamiento.
La siguiente tabla resume los signos más comunes de ira:
TABLA: Síntomas de la ira y explicaciones
Síntoma | Explicación |
Hinchazón vulvar | Hinchazón significativa de los tejidos regionales debido al aumento de estrógeno. |
flujo vaginal | Secreción roja en el proestro y secreción ligera en el estro |
micción frecuente | Liberaciones cortas de orina para enviar señales de feromonas a los perros machos. |
Posición de lordosis | Colocando la cola hacia un lado para prepararse para el apareamiento. |
Mayor interés social | Mayor interacción con otros perros, conductas de cercanía. |
Inquietud conductual | Olfateo excesivo, deseo de salir al exterior, comportamiento deambulatorio. |
Comunicación de voz | Aumento de lloriqueos o vocalizaciones para llamar la atención en algunos perros |
Leer correctamente estas señales es extremadamente importante para determinar el momento del apareamiento y prevenir embarazos no deseados.

Comportamiento de apareamiento y proceso de preparación en perros machos
El comportamiento de apareamiento en los perros machos se basa en fuertes instintos. Los machos están listos para aparearse todo el año, pero las señales de feromonas de una hembra en celo alteran instantáneamente su comportamiento. Estas señales, transmitidas a través de la orina, el flujo vaginal y las feromonas cutáneas, aumentan rápidamente la motivación de los machos para aparearse.
Los perros machos pueden detectar el olor de una hembra en celo a metros de distancia. Por lo tanto, el inicio del apareamiento suele estar asociado con un reflejo de oler la presencia de la hembra. Los perros machos que detectan el olor del celo presentan cambios marcados en su comportamiento: caminar de un lado a otro sin descanso, girarse hacia las puertas, olfateo intenso, sonidos similares a aullidos y distracción son los síntomas más comunes.
Durante el apareamiento, el macho determina el momento oportuno olfateando a la hembra al acercarse. Olfatear la zona anal es el paso más importante para determinar si la hembra está lista. Si la hembra muestra una actitud receptiva, el macho intentará aparearse. Si no muestra una actitud receptiva, el macho puede retraerse o mostrar una conducta persistente.
La competencia entre perros machos es un factor importante en la gestión del apareamiento. Especialmente en entornos con varios machos, un macho dominante puede ahuyentar a los demás. Esta competencia suele manifestarse en ladridos, gruñidos, tensión física y, cuando es necesario, peleas. Para prevenir estos conflictos en entornos de cría, se debe implementar el apareamiento controlado.
La preparación física también es importante para los machos. Los perros jóvenes pueden experimentar intentos de apareamiento fallidos debido a la falta de experiencia. Algunos perros pueden tener dificultades para posicionarse correctamente, distraerse con facilidad o desconfiar de las reacciones de la hembra. Con la edad, la tasa de éxito del apareamiento aumenta, tanto en términos de comportamiento como de coordinación.
Los comportamientos típicos observados en un macho listo para aparearse incluyen una mayor persecución, el olfateo de la hembra, empujones suaves y la preparación para la posición de apareamiento. Montar al macho es un indicador físico de que la cópula ha comenzado. Durante este proceso, el macho coloca sus patas delanteras sobre la parte baja de la espalda de la hembra para mayor estabilidad.
El objetivo común de todos estos comportamientos es lograr un apareamiento exitoso. Una gestión adecuada del proceso de preparación de los machos es crucial tanto para el bienestar animal como para el éxito del apareamiento. Especialmente en la crianza planificada, los controles de salud, las evaluaciones de comportamiento y la preparación del entorno de los machos son factores clave que determinan directamente la calidad del apareamiento.

Cómo se aparean los perros: etapas y mecanismos
El mecanismo de apareamiento en los perros, a diferencia de muchos otros mamíferos, implica una fase de apareamiento especializada llamada el apareamiento . Este proceso no es una simple unión física; también es un ciclo biológico de varias etapas en el que los reflejos hormonales y neurológicos actúan en sintonía. Un conocimiento profundo del apareamiento proporciona información crucial tanto para la crianza planificada como para la tenencia de mascotas.
El proceso de apareamiento comienza con la perra mostrando un comportamiento receptivo. Si está en celo, la perra estirará la cola hacia un lado, permitiendo que el macho se acerque. Este comportamiento es la señal más clara de que el apareamiento es inminente. Al recibir esta señal, el macho se colocará detrás de la perra, olfateará la zona y establecerá una posición adecuada, iniciando así la cópula.
Durante la cópula, el macho se balancea sobre la hembra y dirige el pene hacia el canal vaginal de esta. En los perros, el pene contiene una zona inflamada llamada bulbo glandular. Durante los primeros minutos de la cópula, esta zona se inflama lentamente, preparándose para la fase de unión. Durante este tiempo, el macho puede mover las patas traseras hacia adelante y hacia atrás para estabilizarse; este comportamiento es completamente normal.
La fase de unión comienza con la inflamación del bulbo glandular. Durante esta fase, el macho y la hembra parecen estar físicamente unidos. Esto puede durar desde unos minutos hasta 30 minutos. Durante este tiempo, los perros no deben intentar separarse, ya que forzar la separación puede causar complicaciones graves tanto para el macho como para la hembra, como traumatismos graves, lesiones en el pene o desgarros vaginales.
Durante la fase de clímax, el perro macho suele descender sobre la hembra, quedando ambos espalda con espalda. Esta posición es esencial para una correcta inserción del pene. Durante el clímax, el perro macho libera esperma en la vagina. Este mecanismo ha evolucionado para aumentar el éxito del embarazo.
A medida que la fase de unión termina de forma natural, el bulbo glandular se relaja gradualmente y los dos perros se separan. La separación suele transcurrir sin incidentes. La perra puede mostrar inquietud brevemente después de la cópula, pasearse o acicalarse. Estas son manifestaciones conductuales completamente naturales del apareamiento.
El mecanismo de apareamiento en los perros es altamente sistemático. Este ciclo, que progresa desde la conducta receptiva de la hembra → cópula → unión → transferencia de esperma → separación natural, desempeña un papel crucial en el embarazo. Por lo tanto, es esencial reducir los factores de estrés en el entorno de apareamiento, proporcionar un área tranquila y permitir que los perros sigan sus ritmos naturales.

¿Cuánto dura el apareamiento en los perros? Fases y repetición del ciclo
En los perros, el apareamiento no se limita a un solo momento de cópula. Muchos factores determinan su duración: el grado de celo de la hembra, la experiencia del macho, las condiciones ambientales y la compatibilidad social entre ambos perros. Sin embargo, un apareamiento promedio dura entre 15 y 45 minutos. La razón principal es la fase de unión , o bloqueo, característica de los perros.
El proceso de apareamiento consta de tres fases principales:
1. Etapa de Acercamiento y Aceptación. En esta etapa, la perra permite que el macho se aparee. El macho olfatea a la hembra, cambia la posición de la cola y acepta el apareamiento. Esta etapa puede durar desde unos segundos hasta varios minutos.
2. Etapa de Atado: Durante los primeros minutos de la cópula, el bulbo glandular comienza a hincharse y las perras parecen estar acopladas. Esta etapa dura un promedio de 5 a 30 minutos. La duración depende completamente de la actividad hormonal y el control muscular de la perra. Cuanto más saludable sea la etapa de atado, mayor será la probabilidad de embarazo.
3. Fase de separación: Una vez que el proceso de bloqueo ha finalizado de forma natural, se separan los perros macho y hembra. La separación solo dura unos segundos y nunca debe forzarse. Intentar una separación forzada puede provocar lesiones graves.
Comprender estas etapas es importante tanto para quienes planean cruces como para los dueños de perros. Es importante entender que la fase de bloqueo, en particular, es un mecanismo biológico natural y no algo que deba alarmarse.
La siguiente tabla resume las fases:
TABLA: Etapas y duraciones del apareamiento en perros
Escenario | Duración media | Explicación |
Aproximación y aceptación | 1–5 minutos | El comportamiento receptivo de la hembra, la posición de la cola y la disposición del perro macho. |
Fusión | 30–90 segundos | El pene se coloca en la vagina y el bulbo del glande comienza a hincharse. |
Atar | 5–30 minutos | Perros encerrados juntos, transferencia de esperma |
Separación | 5–30 segundos | La hinchazón disminuirá naturalmente y los perros se separarán. |
Al considerar el período de apareamiento en las perras junto con esta tabla, se hace evidente que se trata de un ciclo biológico altamente sistemático. Permitir que cada fase fluya naturalmente es esencial tanto para la salud reproductiva como para el bienestar de las perras.

Rango de edad apropiado y madurez reproductiva para el apareamiento en perros
Elegir la edad adecuada para el apareamiento en perros es un factor clave tanto para la salud de los futuros padres como para la calidad de vida de las crías. La madurez sexual en los perros puede ocurrir antes del crecimiento físico; por lo tanto, parecer biológicamente listo para el apareamiento no es suficiente para una reproducción saludable. La edad ideal para el apareamiento varía según la raza, el tamaño y el historial de salud.
La madurez sexual en las perras generalmente comienza entre los 6 y los 12 meses. Sin embargo, este inicio solo indica la activación de los ciclos hormonales. Este rango de edad no es adecuado para un embarazo saludable, ya que la perra aún está en crecimiento, su estructura ósea no está completamente desarrollada y el embarazo a una edad temprana puede causar complicaciones graves. Por lo tanto, se considera que la edad ideal para el apareamiento en las perras es a partir de los 18 meses , e idealmente, a los 2 años .
La maduración ocurre más tarde en perros de razas grandes. Por ejemplo, razas como mastines, rottweilers, pastores alemanes y golden retrievers continúan madurando hasta los 15-24 meses. Por lo tanto, la edad de apareamiento debería ser posterior en las razas grandes. De lo contrario, pueden presentarse complicaciones en el embarazo, dificultades en el parto (distocia) y trastornos del desarrollo óseo.
La situación es diferente para los perros machos. Los machos generalmente comienzan a exhibir comportamiento sexual entre los 6 y los 9 meses de edad, pero la calidad del esperma, la madurez social y el éxito del apareamiento alcanzan su máximo rendimiento entre los 12 y los 18 meses . Los machos jóvenes pueden tener dificultades para establecer una posición de apareamiento adecuada o experimentar eyaculación precoz debido a la inexperiencia. Estos problemas desaparecen por completo con la madurez sexual.
Además, la detección de enfermedades genéticas desempeña un papel crucial para determinar la edad de apareamiento tanto en perros machos como hembras. No es ético criar perros con displasia de cadera, displasia de codo, afecciones oculares hereditarias, problemas cardíacos o trastornos genéticos específicos de la raza. Por lo tanto, la edad ideal se determina no solo por la madurez física, sino también por la idoneidad genética.
La fertilidad varía con la edad. En las perras, el riesgo de embarazo aumenta después de los cinco años, los partos se vuelven más difíciles y afecciones como tumores mamarios e infecciones uterinas (piometra) son más comunes. En los machos, la calidad del esperma comienza a disminuir después de los seis años. Por lo tanto, el período más fértil, tanto para machos como para hembras, es entre los dos y los cinco años.
En definitiva, la edad ideal para el apareamiento es la confluencia del crecimiento, el equilibrio hormonal, la salud genética y la madurez conductual. Los apareamientos no planificados, tempranos o tardíos suponen graves riesgos tanto para la salud animal como para su calidad reproductiva.

Riesgos para la salud del apareamiento en perros y aspectos a tener en cuenta
Si bien el apareamiento en los perros es un proceso natural, conlleva numerosos riesgos para la salud. Estos riesgos no se limitan al momento del apareamiento; pueden afectar directamente la gestación, el parto, el desarrollo de los cachorros y la salud general de los padres. Esta sección aborda exhaustivamente los riesgos más críticos para la salud del apareamiento en perros y las precauciones que deben tomarse.
En primer lugar, debe considerarse el riesgo de enfermedades infecciosas. Las infecciones virales que se transmiten a través del apareamiento entre diferentes perros incluyen Brucella canis , herpesvirus (CHV-1) , moquillo , parvovirus , parainfluenza y adenovirus . La brucelosis representa un riesgo particularmente grave y puede causar muerte fetal en cachorros, infertilidad en machos y abortos recurrentes en hembras. Por lo tanto, se debe realizar una prueba de Brucella a ambos perros antes de cualquier apareamiento planificado.
Al igual que con el apareamiento de gatos, existe el riesgo de trauma físico en los perros. Separar a la fuerza a los perros, especialmente durante la fase de vinculación, puede provocar lesiones en el pene en el macho y desgarros vaginales y sangrado grave en la hembra. Por lo tanto, no se debe interferir externamente en el proceso de apareamiento.
Una de las amenazas más graves para las perras es la piómetra , una infección uterina. Esta infección puede desarrollarse si no se mantiene una higiene adecuada después del apareamiento o si existe un desequilibrio natural en los órganos reproductivos. La piómetra es una afección potencialmente mortal y a menudo requiere cirugía de emergencia. Por lo tanto, las perras deben someterse a un examen de salud reproductiva antes del apareamiento.
Los perros machos pueden sufrir lesiones durante la época de apareamiento debido al aumento del estrés, el marcaje territorial, la agresividad y la competencia. Las peleas, las fracturas de dientes, las lesiones en los oídos y los hematomas subcutáneos son comunes en entornos donde varios machos compiten por la misma hembra.
Los factores externos y la ansiedad ambiental también son factores importantes. Las superficies resbaladizas, los espacios reducidos, los entornos ruidosos o los olores desconocidos pueden afectar negativamente el éxito del apareamiento. En particular, las perras que se aparean por primera vez deben mantenerse en un entorno tranquilo, seguro y sin estrés.
Finalmente, no se deben ignorar los riesgos genéticos para la salud. El apareamiento de perros con enfermedades genéticas puede provocar graves problemas de salud en sus crías. Por lo tanto, ningún perro debe cruzarse sin un análisis genético.
En resumen, el apareamiento canino no es solo un proceso biológico; es un problema de salud que requiere un manejo riguroso. Con preparación, pruebas, higiene y un entorno adecuado, los riesgos pueden reducirse significativamente.

Manejo del apareamiento en perros que viven en el mismo hogar
Tener varios perros en el mismo hogar, especialmente si uno es macho y la otra hembra, puede complicar bastante la gestión del apareamiento. La llegada del celo puede aumentar la ansiedad en el hogar, modificar el comportamiento del macho y aumentar el riesgo de apareamientos descontrolados. Por lo tanto, la gestión del apareamiento en interiores debe planificarse con sumo cuidado.
Cuando una perra entra en celo, el macho reacciona de inmediato. Muchos machos presentan síntomas distintivos, como pérdida de apetito, inquietud, aullidos, girarse constantemente hacia la puerta, olfateo intenso y persecución de la hembra. Esto puede ser estresante tanto para el perro como para los miembros de la familia.
La forma más eficaz de prevenir el apareamiento no deseado es la separación física . La perra debe permanecer en una habitación separada durante el celo, las puertas deben cerrarse con llave y debe evitarse el contacto directo entre ambos perros. En algunos casos, especialmente en machos dominantes, pueden incluso intentar abrir la puerta presionando las manijas. Por lo tanto, la separación física debe proporcionarse de forma segura.
Otro aspecto importante del manejo del apareamiento en perros que conviven en el mismo hogar es el manejo del estrés. El olor de una perra en celo estimula intensamente al macho. Si no se detiene esta estimulación, el macho puede volverse constantemente inquieto. Por lo tanto, se deben planificar paseos, sesiones de juego y actividades mentales para que el macho libere su energía de forma controlada.
Si se planea el apareamiento, el proceso debe gestionarse de forma mucho más controlada. Se puede realizar una prueba de progesterona para asegurar la sincronización precisa. Esta prueba aumenta significativamente el éxito del apareamiento, ya que indica con precisión el período de ovulación de la hembra.
Tras el apareamiento, puede surgir un nuevo problema en el hogar: la agresión de la perra hacia el macho. Esto es un reflejo a corto plazo de la presión y el dolor experimentados durante el proceso de vinculación. Por lo tanto, se recomienda mantener a ambos perros en zonas separadas durante un tiempo después del apareamiento.
La gestión del apareamiento en casa es esencial no solo para prevenir embarazos no deseados, sino también para mantener la salud psicológica y física de los perros. Espacios separados, horarios adecuados, gestión del estrés y contacto controlado son los pilares de esta gestión.

Comportamientos normales y anormales en las perras después del apareamiento
Los cambios de comportamiento en las perras tras el apareamiento son bastante evidentes debido tanto a las fluctuaciones hormonales repentinas como a los efectos fisiológicos del acto. La mayoría de estos comportamientos son normales y se resuelven espontáneamente en pocas horas. Sin embargo, algunos signos se consideran anormales y requieren evaluación veterinaria. Esta sección ofrece una explicación científica de todos los comportamientos que pueden observarse tras el apareamiento.
La respuesta más obvia de una perra inmediatamente después del apareamiento es el lamido intenso de la zona genital. Este comportamiento sirve tanto como instinto de limpieza como para reducir la fricción y la inflamación que se producen durante el apareamiento. Algunas perras pueden continuar con este comportamiento de acicalamiento durante un período prolongado, lo cual es completamente natural. Especialmente si la fase de vinculación se ha prolongado, la perra puede experimentar una leve molestia vaginal y, como consecuencia, la necesidad de acicalamiento puede aumentar.
Una perra puede mostrar inquietud brevemente después del apareamiento. Puede deambular, cambiar de postura, gemir brevemente o anhelar el contacto con su dueño. Estos comportamientos suelen desaparecer en pocos minutos. Esto se debe tanto a la relajación muscular como a la salida del sistema nervioso de su estado de estancamiento.
Algunas perras pueden mostrar agresión temporal hacia los machos después del apareamiento. Esta agresión refleja la presión que sienten durante el vínculo y suele ser pasajera. Por lo tanto, se recomienda mantener al macho alejado de la hembra durante un tiempo después del apareamiento.
Otro síntoma normal que puede presentarse después de tener relaciones sexuales es un flujo vaginal leve. Este flujo debe ser de color claro, inodoro y en pequeñas cantidades. A veces también puede presentarse un enrojecimiento muy leve, similar a una mancha sanguinolenta. Sin embargo, el sangrado abundante o un flujo con mal olor no son normales.
Los comportamientos y signos considerados anormales incluyen una respuesta de dolor intenso, gruñidos persistentes, dificultad para caminar, flujo sanguinolento excesivo, mal olor, debilidad o vómitos. Estos síntomas pueden indicar un desgarro vaginal durante el coito, un traumatismo interno, una infección o una afección uterina más grave.
Interpretar con precisión el comportamiento de una perra tras el apareamiento es fundamental tanto para prevenir posibles complicaciones como para detectar los primeros signos de gestación. El comportamiento normal suele desaparecer rápidamente; la inquietud prolongada o los cambios físicos significativos requieren una evaluación veterinaria.

¿Cuándo aparecen los signos de embarazo en los perros?
Los signos de embarazo en las perras no aparecen inmediatamente después del apareamiento, ya que la fecundación y la implantación del embrión en el útero requieren tiempo. Por lo tanto, los primeros signos de embarazo se relacionan únicamente con los cambios hormonales, y los síntomas físicos aparecen más tarde. Comprender el orden en que se desarrollan los signos desde la primera hasta la última semana es importante tanto para la reproducción como para el seguimiento de embarazos no detectados.
Los primeros 7 a 10 días de gestación se consideran el "período de preimplantación". Durante esta etapa, el óvulo fecundado se desplaza hacia el útero, pero aún no se ha implantado en la pared uterina. Por lo tanto, no se observan cambios físicos significativos en la perra. Sin embargo, algunas perras pueden experimentar cambios de comportamiento, como fatiga leve, pérdida de apetito o tendencia a dormir más. Estos son los primeros efectos del aumento de los niveles de progesterona.
Durante la segunda semana de gestación, el embrión se implanta en el útero. Durante este período, la perra puede estar más tranquila y mostrar un ligero aumento de apetito. Algunas hembras, por el contrario, pueden experimentar una disminución del apetito; esto es normal, ya que las hormonas intentan restablecer su equilibrio.
El primer signo físico aparece en la mayoría de las perras entre los días 21 y 28: los pezones se vuelven más prominentes y adquieren un color ligeramente rosado. Este cambio se denomina "color rosado" y es el signo temprano más fiable de embarazo. También puede presentarse una leve inflamación del tejido mamario durante este período.
El apetito aumenta significativamente durante la cuarta semana de gestación. Este aumento se relaciona con el desarrollo acelerado de los órganos de los cachorros. La perra necesita alimentarse con mayor frecuencia para satisfacer sus necesidades energéticas. Una ligera distensión abdominal puede ser notable durante este período, pero este síntoma puede aparecer más tarde en razas más pequeñas.
La primera y la sexta semana de gestación son puntos de inflexión. Los embriones se convierten en fetos y comienza un rápido crecimiento. La perra puede moverse con mayor lentitud, cansarse con mayor facilidad con el ejercicio prolongado y requerir más descanso. No se recomienda la actividad física excesiva durante este período.
A partir de la primera semana, el abdomen se expande considerablemente. Los movimientos de los cachorros a veces se notan externamente. El líquido pre-leche puede comenzar a acumularse en los pezones. Durante este período, la perra comienza a buscar un lugar adecuado para parir; este comportamiento se conoce como preparación del nido.
Una semana antes del parto, la temperatura corporal de la perra puede bajar hasta un grado Celsius, su apetito puede disminuir y puede comenzar a mostrar inquietud. Estos son signos normales y fisiológicos que indican el inminente parto.
En resumen, los síntomas del embarazo aparecen gradualmente y, a menudo, los primeros síntomas pueden pasarse por alto. Por lo tanto, la evaluación más precisa tras una sospecha de apareamiento es una ecografía veterinaria.

Duración del embarazo y cambios fisiológicos en las perras
La gestación perra dura en promedio 63 días, pero los partos entre 58 y 68 días se consideran normales. Este período puede variar según la raza, la edad, el momento del apareamiento y la fecha de ovulación de la perra. Durante la gestación, la perra experimenta importantes transformaciones fisiológicas. Estos cambios son esenciales tanto para el desarrollo saludable de los cachorros como para la preparación para el parto.
La primera semana de gestación es el período en el que el embrión se desplaza hacia el útero tras la fecundación. Durante este período, la perra no muestra signos físicos. Sin embargo, debido a los cambios hormonales, puede dormir más, moverse menos o presentar una breve pérdida de apetito.
Durante las semanas 2 y 3, el embrión se implanta en el útero y comienzan a formarse los primordios de los órganos. Durante este período, el apetito de la perra puede aumentar. Se puede notar por primera vez un ligero aumento de tamaño de los pezones. Durante este período, los embriones en el útero aparecen como pequeñas burbujas invisibles a simple vista.
Los fetos experimentan un rápido desarrollo durante la primera semana. Este se considera el momento ideal para una ecografía. La perra podría sentir una ligera sensación de plenitud en el abdomen y necesitar más descanso. El aumento de las hormonas reproductivas puede tranquilizarla y hacerla más protectora.
Durante las semanas 5 y 6, la estructura esquelética de los cachorros se hace evidente y los fetos continúan creciendo. El área abdominal de la perra se expande significativamente. No se recomienda el ejercicio intenso durante este período, ya que un traumatismo abdominal puede suponer un riesgo para los cachorros. Las necesidades nutricionales aumentan, y la perra debe recibir alimentación más frecuente y de alta calidad.
En la séptima semana de gestación, los movimientos de los cachorros se hacen palpables. Durante este período, comienza el comportamiento de preparación del nido. La perra busca un lugar tranquilo, cálido y suave. Todo esto forma parte de su instinto de preparación para el parto.
Una semana antes del parto, la temperatura corporal de la perra puede bajar, su apetito puede disminuir y la inquietud puede hacerse evidente. A medida que se acerca el parto, la vulva se ablanda, las glándulas mamarias se congestionan más y aparecen comportamientos propios del parto (como aumento de la respiración, manoseo e inquietud).
Todos los cambios fisiológicos que ocurren durante el embarazo están optimizados biológicamente para preparar a la perra para el parto y asegurar el desarrollo saludable de los cachorros. Este proceso es natural y altamente sistemático.
Técnicas de apareamiento y normas éticas en la cría planificada
La reproducción planificada es un proceso mucho más complejo y responsable que el apareamiento aleatorio. Este proceso requiere no solo la reproducción, sino también un enfoque holístico que incluye análisis genético, exámenes de salud, evaluaciones de comportamiento, una cronología precisa y el futuro de la descendencia. Solo cuando se cumplen estos requisitos la reproducción profesional puede considerarse ética y saludable.
El primer paso para la cría planificada es un examen detallado del estado de salud de los perros destinados a la cría. La detección de enfermedades hereditarias es el paso más crucial. La displasia de cadera, la displasia de codo, las enfermedades oculares hereditarias (PRA, cataratas), los problemas cardíacos, las enfermedades renales y algunos trastornos del tejido conectivo, comunes en muchas razas, pueden transmitirse de generación en generación. Por lo tanto, antes de la cría, se deben obtener las certificaciones de la OFA (Fundación Ortopédica para Animales) y el ECVO (Colegio Europeo de Oftalmólogos Veterinarios), así como realizar pruebas genéticas.
Uno de los elementos más importantes de la crianza ética es no sobrecriar a una perra. Parir más de una vez al año es extremadamente exigente, tanto física como hormonalmente. El estándar ético globalmente aceptado es que una perra solo dé a luz una vez al año, con un intervalo adecuado entre partos. La mayoría de los expertos recomiendan al menos un ciclo de celo, o aproximadamente un año.
Al seleccionar perros machos, se deben considerar no solo las características físicas, sino también los rasgos de carácter. Los perros agresivos, con problemas de adaptación social o de comportamiento no deben utilizarse para la cría. Estos rasgos de comportamiento pueden transmitirse genéticamente y causar graves problemas en los cachorros.
El apareamiento planificado no se limita a aparear dos perros. Para determinar el momento óptimo de apareamiento, se debe realizar una prueba de progesterona, medir los niveles hormonales de la hembra durante el celo y planificar el apareamiento en consecuencia. La prueba de progesterona es obligatoria según los estándares internacionales de cría, ya que seleccionar el día incorrecto reduce significativamente la probabilidad de embarazo.
Otro aspecto importante de las normas éticas son las condiciones de vida de los perros. Durante el proceso de apareamiento, los perros deben mantenerse en un entorno libre de estrés, higiénico y seguro. Los perros obligados a aparearse en malas condiciones pueden sufrir trauma psicológico y pérdida de la salud reproductiva.
Determinar cuándo devolver los cachorros a sus nuevos dueños también es clave para una crianza ética. Separar a los cachorros de sus madres antes de que cumplan al menos 8-10 semanas de edad es perjudicial tanto para su desarrollo social como para su sistema inmunitario. Los cachorros separados prematuramente tienen un mayor riesgo de desarrollar problemas de comportamiento.
En definitiva, la cría planificada no se limita al apareamiento físico; es un proceso de gestión basado en la salud, la ética, la genética y el bienestar. Los criadores que se adhieren a estos principios protegen el futuro de la raza y garantizan el nacimiento de crías sanas.
Precauciones a tomar en caso de apareamiento no deseado
Los apareamientos no deseados son bastante comunes en perros, tanto en interiores como en exteriores. El apareamiento incontrolado no solo resulta en cachorros no deseados, sino que también conlleva graves riesgos como enfermedades infecciosas, lesiones y problemas de comportamiento. Por lo tanto, prevenir los apareamientos no deseados es esencial para proteger la salud del perro.
La separación física es una prioridad en el hogar. Dado que una perra en celo es seguida de cerca por los machos, si hay más de un perro en la misma casa, la perra debe permanecer en una habitación segura. Las puertas deben estar cerradas con llave y la habitación debe ser segura y sin escape. Algunos machos pueden intentar abrir las manijas de las puertas o saltar a lugares altos al percibir el celo; por lo tanto, la seguridad debe mantenerse al máximo.
La situación es aún más peligrosa para los perros con acceso al exterior. Una perra puede intentar escapar por pequeñas aberturas durante el celo, mostrar un interés intenso en puertas y ventanas y atraer a los machos que se acercan. Por lo tanto, durante el celo, se deben cerrar todas las aberturas y las salidas al exterior deben suspenderse por completo o solo supervisarse.
Una de las causas más importantes del apareamiento no deseado es la falta de reconocimiento por parte de los dueños de las señales de celo. La detección temprana facilita enormemente la adopción de medidas preventivas. La inflamación vulvar, la secreción, la micción frecuente y el olfateo son señales clave que indican el inicio del celo.
En caso de contacto imprevisto, se debe actuar con rapidez. Si se ha producido el apareamiento, la perra debe ser trasladada a una zona segura donde no tenga que realizar esfuerzos físicos. Intentar separar a los perros puede causar lesiones graves, por lo que no debe intervenir durante el apareamiento. Sin embargo, se debe vigilar cuidadosamente la salud de la perra después del apareamiento.
Algunas intervenciones para eliminar el riesgo de preñez solo pueden realizarse bajo supervisión veterinaria. La monitorización de los niveles de progesterona, la ecografía temprana y, cuando sea necesario, la evaluación de las opciones médicas son procedimientos que requieren experiencia.
Finalmente, el método más eficaz para prevenir permanentemente los apareamientos no deseados es la esterilización. Esta no solo previene embarazos no deseados, sino también la piómetra, el agrandamiento de la próstata y algunos tipos de tumores. Además, al reducir los comportamientos hormonales, mejora la armonía doméstica.
Todas estas medidas minimizan el riesgo de apareamientos no deseados y mejoran el bienestar de los perros. Crear un plan de manejo eficaz ofrece beneficios a largo plazo tanto para el dueño como para el perro.
Recomendaciones y notas informativas para dueños de perros
El apareamiento canino no es solo un evento biológico, sino también un proceso complejo que requiere una gestión conductual, sanitaria y ambiental. Por lo tanto, es importante que los dueños de perros gestionen este período de forma consciente. Seguir ciertos principios es crucial tanto para el apareamiento planificado como para la prevención de embarazos no deseados.
Ante todo, los dueños de perros deben reconocer con precisión las señales de celo. En las hembras, los principales síntomas incluyen inflamación vulvar, secreción, micción frecuente, ganas de salir y un mayor interés por los machos. Reconocer estas señales a tiempo es una ventaja significativa para prevenir el contacto no deseado.
Los perros machos, por otro lado, presentan cambios de comportamiento significativos al oler a una hembra en celo. Estos comportamientos incluyen negarse a comer, aullar, deambular con más frecuencia e intentar salir. Por lo tanto, se debe vigilar con más atención a los perros machos en celo.
Si hay más de un perro en casa, se debe mantener la separación física. La perra debe estar en una habitación separada, las puertas deben cerrarse con llave y se debe evitar el contacto entre ambos perros. Esta separación evitará embarazos no deseados y reducirá el estrés entre los perros.
Los exámenes de salud son el paso más importante para los dueños que estén considerando una raza. No se debe planificar la reproducción hasta que tanto los perros como las hembras hayan sido evaluados para detectar enfermedades hereditarias, se les hayan realizado pruebas de Brucella, exámenes oculares, cardíacos y articulares, y controles generales de salud. Estos exámenes garantizan un cachorro genéticamente sano.
Si es necesario sacar a las perras durante el celo, deben llevar correa y elegir una ruta segura. Deambular libremente fomenta el apareamiento no deseado. Además, debe considerarse el riesgo de peleas de perros al aire libre.
También se debe considerar la monitorización post-apareamiento. Síntomas como sangrado excesivo, flujo maloliente , inquietud persistente, agresividad, pérdida de apetito o letargo en una perra pueden requerir intervención veterinaria. De igual manera, se debe revisar a los machos para detectar signos de traumatismo, inflamación o dolor en la zona del pene después del apareamiento.
Finalmente, los dueños de perros deben actuar éticamente en la cría. Aparear perros sin exámenes de salud, obligar a las madres a embarazos frecuentes o forzarlas a aparearse en entornos inadecuados atenta contra el bienestar canino.
Estas recomendaciones guiarán tanto la salud de los perros como la de sus dueños en la creación de un plan de manejo seguro.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Cómo se produce el apareamiento en los perros?
En los perros, el apareamiento comienza con la hembra mostrando un comportamiento receptivo. La hembra retira la cola hacia un lado, permitiendo que el macho se acerque. El macho detecta el momento oportuno olfateando a la hembra, y entonces se produce la cópula. El bulbo glandular inflamado (bulbus glandis ) crea la fase de unión . Este apareamiento aumenta la transferencia de esperma y el éxito del embarazo. El proceso se completa de forma natural y las hembras se separan por sí solas.
¿Cómo saber si un perro está listo para aparearse?
En las hembras, los signos más evidentes incluyen inflamación vulvar, secreción, micción frecuente, interés en los machos y jalarse la cola. En los machos, son prominentes la inquietud, el aumento del olfateo, el giro hacia la puerta y la tendencia a seguir a la hembra en celo.
¿Por qué una perra en celo orina más?
Esta orina es más una señal de feromonas para los perros machos que una necesidad normal de orinar. Los episodios de micción frecuentes y cortos durante los paseos son una señal conductual de preparación para el apareamiento.
¿Cuánto dura el apareamiento en los perros?
El proceso completo suele durar entre 15 y 45 minutos. La fase de bloqueo, la más larga, dura entre 5 y 30 minutos. Este período puede ser más corto o más largo, pero debería completarse de forma natural.
¿Por qué los perros se aferran entre sí durante el apareamiento?
La inflamación en la zona llamada bulbo glandular estrecha temporalmente la conexión pene-vagina. Este bloqueo forma parte del mecanismo de selección natural y aumenta las posibilidades de fecundación. Esta condición nunca debe interferirse.
¿Por qué es peligroso separar a los perros durante el apareamiento?
La separación forzada puede causar desgarros del tejido peneano en los machos, así como traumatismos vaginales y sangrado grave en las hembras. Por lo tanto, la fase de bloqueo debe finalizar por sí sola.
¿Cuántos días después del apareamiento queda embarazada una perra?
La ovulación ocurre durante la cópula. La fecundación puede ocurrir entre 24 y 72 horas después de que el espermatozoide entre en el útero. Los síntomas del embarazo suelen aparecer a partir de la tercera semana.
¿Cuál es el primer signo de embarazo en una perra?
El primer signo físico es el enrojecimiento y una ligera hinchazón de los pezones, generalmente entre los días 21 y 28. Esto se llama "enrojecimiento" y es un indicador bastante fiable.
¿Cuántos días dura el embarazo en las perras?
La duración promedio de la gestación es de 63 días, pero los partos entre 58 y 68 días se consideran normales. La duración puede variar según la raza, la edad y el momento del ciclo hormonal.
Mi perra parece inquieta después del apareamiento, ¿es esto normal?
Sí. Una perra puede experimentar cierta incomodidad, especialmente durante la fase de agarre, debido a la sensación de presión. El acicalamiento genital, el caminar de un lado a otro y los gemidos breves son normales. Sin embargo, si hay sangrado abundante o agresión persistente, es necesaria una evaluación veterinaria.
¿Por qué una perra en celo a menudo intenta escaparse?
Esto es puramente instintivo. Cuando el deseo de apareamiento de una perra aumenta, desarrolla comportamientos de búsqueda de pareja. Las ventanas, puertas y patios abiertos aumentan el riesgo de escape.
¿A qué distancia pueden los perros machos detectar a una hembra en celo?
Los aromas de feromonas pueden transportarse a grandes distancias, dependiendo de la dirección del viento. Los perros machos pueden detectar el olor a celo de una hembra a kilómetros de distancia.
¿Cuántas veces al año entran en celo las perras?
La mayoría de las perras entran en celo dos veces al año. Sin embargo, las razas más pequeñas pueden experimentar ciclos de celo más frecuentes. En las razas más grandes, un ciclo cada 8 a 12 meses es normal.
¿Cómo puedo saber a tiempo si mi perra está embarazada?
Una prueba de progesterona entre los días 15 y 22, y una ecografía entre los días 25 y 28, confirman definitivamente el embarazo. Síntomas físicos como la distensión abdominal aparecen más tarde.
¿Los perros machos siempre quieren aparearse?
Hormonalmente, sí. Los machos están listos para aparearse todo el año. Sin embargo, la madurez social, la experiencia, las condiciones ambientales y la disposición de la hembra pueden influir en el comportamiento.
¿Por qué mi perra pierde el apetito cuando está en celo?
Los cambios hormonales provocan una disminución del apetito en algunos perros. Esto suele normalizarse a medida que avanza el ciclo. Si hay una pérdida significativa de apetito, podría ser necesario un análisis de sangre.
¿Cuál es la edad ideal para el apareamiento planificado?
La edad óptima para las hembras es entre los 18 y los 24 meses. En los machos, la calidad del esperma y la madurez conductual alcanzan su máximo entre los 12 y los 18 meses. El riesgo de embarazo aumenta en perras muy jóvenes o muy mayores.
¿Es normal que una perra sangre después del apareamiento?
Un flujo leve y de color claro se considera normal. Sin embargo, un sangrado abundante, mal olor o dolor pueden indicar una infección uterina, un traumatismo u otro problema de salud.
Se produjo un apareamiento no deseado, ¿qué debo hacer?
Nunca intente separar a los perros por la fuerza, y la hembra debe ser monitoreada después del apareamiento. Si existe riesgo de embarazo, es necesario realizar una prueba temprana de progesterona, una ecografía y una evaluación veterinaria.
¿Por qué se produce agresión post apareamiento en los perros?
La perra puede mostrar una breve agresión hacia el macho debido a la presión de la fase de encierro. Este comportamiento suele remitir en 30 a 60 minutos.
¿El apareamiento en los perros transmite enfermedades?
Sí. La Brucella canis, el herpesvirus, algunas infecciones bacterianas y parásitos pueden transmitirse durante el apareamiento. Por lo tanto, las pruebas son obligatorias en la reproducción planificada.
¿Qué causa un embarazo falso en los perros?
En las perras, incluso si no han parido, pueden presentarse signos de falsa gestación debido a niveles elevados de progesterona. Estos pueden incluir agrandamiento de las mamas, preparación del nido y cambios de comportamiento.
¿Cuántos días después del apareamiento los perros comienzan a preparar los nidos?
Si se produce un embarazo verdadero, se observa un comportamiento de preparación del nido entre los días 40 y 50. Este comportamiento es parte de la preparación instintiva de la perra para el nacimiento.
Mi perra no quedó embarazada a pesar del apareamiento, ¿por qué?
Un momento incorrecto, aparearse fuera de la ovulación, mala calidad del esperma, problemas genéticos, infecciones o desequilibrios hormonales pueden impedir el embarazo. La prueba de progesterona es el método más fiable para determinar el momento correcto.
¿Por qué mi perro está constantemente inquieto después del apareamiento?
La combinación de fluctuaciones hormonales, relajación muscular, presión de bloqueo y estrés puede causar molestias a corto plazo. Estas suelen remitir en pocas horas.
Fuentes
Club Canino Americano (AKC)
Federación Cinológica Internacional (FCI)
Asociación Médica Veterinaria Estadounidense (AVMA)
Clínica Veterinaria Mersin Vetlife – Abrir en el mapa: https://share.google/XPP6L1V6c1EnGP3Oc




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