¿Por qué los gatos y los perros comen hierba? ¿Es normal o peligroso? Explicación científica.
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¿Qué es el comportamiento de comer hierba en las mascotas?
El consumo de hierba en gatos y perros es una actividad instintiva que se caracteriza por arrancar, masticar o tragar plantas enteras, como hierba u hojas. Este comportamiento se ha observado durante miles de años, no solo en animales domésticos modernos, sino también en félidos y cánidos salvajes. Por lo tanto, el consumo de material vegetal en animales domésticos se considera una continuación de la memoria de la especie.
Los gatos son carnívoros obligados, lo que significa que satisfacen sus necesidades nutricionales básicas con proteína animal. Sin embargo, este concepto no excluye por completo el consumo de plantas. Ocasionalmente, los gatos pueden consumir material vegetal para facilitar su digestión o para mantener comportamientos instintivos. Los perros, por otro lado, son carnívoros y omnívoros, por lo que comer hierba es una actividad más común y frecuente que los gatos.
Este comportamiento suele considerarse normal. Forma parte de la exploración del entorno por parte del animal, su evaluación de los estímulos olfativos y su capacidad para mantener su rutina natural en el hogar. Sin embargo, en algunas mascotas, cuando este comportamiento se presenta con frecuencia o se acompaña de síntomas como vómitos , diarrea , debilidad o pérdida de apetito, el comportamiento de comer hierba puede ser una señal.
En resumen, el comportamiento de comer pasto en gatos y perros no se considera un signo de enfermedad en sí mismo. Es un comportamiento normal, natural y común. Sin embargo, el tipo y la frecuencia del comportamiento, junto con la salud general del animal, deben considerarse en conjunto.

¿Por qué los gatos y los perros comen hierba? Razones científicas
Existen muchas explicaciones científicas para el consumo de hierba en mascotas. El consenso actual es que la hierba proporciona soporte mecánico al sistema digestivo, aumentando la motilidad gastrointestinal. El material vegetal rico en fibra puede facilitar el paso de los alimentos por el tracto digestivo, lo que facilita la eliminación de ciertos desechos.
El análisis del contenido estomacal de los ancestros salvajes de los perros reveló que consumían material vegetal semidigerido presente en el tracto digestivo de los animales que cazaban. Esto sugiere una adaptación evolutiva a este material en los perros. Si bien esta tasa es menor en los gatos, también se ha observado un consumo ocasional de material vegetal en felinos salvajes.
Otra explicación científica se relaciona con los micronutrientes presentes en ciertas especies de gramíneas. Las plantas ricas en ácido fólico y ciertas vitaminas del complejo B pueden ayudar a cubrir necesidades metabólicas específicas, especialmente en los gatos. Sin embargo, esto no es un requisito para todos los animales y solo se considera una posible motivación biológica.
Sin embargo, los científicos del comportamiento indican que comer hierba podría ser una conducta de relajación psicológica. En la naturaleza, los animales huelen y mastican hierba, y evalúan los estímulos ambientales. La persistencia de este comportamiento en el hogar indica que el animal se comporta de acuerdo con sus instintos naturales.
En conclusión, los datos científicos demuestran que el comportamiento de comer pasto no se basa en una sola causa, sino que es multifactorial y complejo. La digestión, el instinto evolutivo, la psicología y la bioquímica nutricional son los principales componentes que influyen en este comportamiento.

Causas físicas y conductuales del comportamiento de comer pasto
El aspecto fisiológico del comportamiento de comer pasto está relacionado en gran medida con el sistema digestivo. Las plantas ricas en fibra aumentan la motilidad intestinal, regulan el vaciamiento gástrico y facilitan la excreción de material no digerido en las heces. Algunos perros y gatos pueden consumir pasto instintivamente por este motivo. Esto es particularmente común en animales que sufren de estreñimiento, indigestión o malestar estomacal leve.
Desde una perspectiva conductual, comer hierba es una extensión natural de la curiosidad y los comportamientos exploratorios de un animal. Para los gatos con poca exposición al exterior o para los que viven en interiores, la hierba puede servir como enriquecimiento ambiental. Algunos gatos disfrutan jugando con la hierba y pueden tragársela accidentalmente al masticarla. Otros consumen hierba porque disfrutan de la estimulación olfativa.
El estrés, el aburrimiento, el exceso de energía y la búsqueda de atención también pueden desencadenar el hábito de comer hierba. Se sabe que los animales comen más hierba en entornos con menos estimulación ambiental. Esto es especialmente evidente en animales jóvenes, que tienden a explorar el mundo con la boca.
Los factores físicos y conductuales suelen estar interrelacionados. Cuando un animal come pasto, puede estar calmando su sistema digestivo y experimentando su entorno de forma natural. Por lo tanto, el contexto general del comportamiento de comer pasto debe evaluarse en función de la rutina del animal, sus condiciones de vida y su salud general.

Posibles beneficios de comer hierba para gatos y perros
Comer pasto puede brindar diversos beneficios fisiológicos y conductuales a muchas mascotas. Si bien la naturaleza exacta de estos beneficios varía según el animal, la tendencia general sugiere que muchos animales se sienten más cómodos después de consumir pasto.
Las plantas ricas en fibra pueden facilitar la digestión al aumentar la evacuación intestinal. Esto ayuda a expulsar sustancias que tienen dificultad para desplazarse por el tracto digestivo. Se sabe que algunos animales defecan con mayor facilidad después de comer hierba.
También se cree que consumir hierbas proporciona alivio psicológico. Especialmente para los gatos que no salen al exterior y los perros adaptados a vivir en apartamentos, oler, masticar e interactuar brevemente con las plantas puede ayudar a mantener comportamientos naturales. Esto puede contribuir a reducir los niveles de estrés y a un mayor bienestar conductual.
Además, algunas plantas contienen micronutrientes como el ácido fólico. Este ácido desempeña un papel en importantes funciones biológicas como la renovación celular y el transporte de oxígeno. Por esta razón, se cree que algunos gatos prefieren instintivamente las plantas a los suplementos nutricionales directos.
En resumen, comer pasto no siempre es un mal comportamiento. Complementado con hierbas adecuadas y seguras, este comportamiento puede contribuir a la salud física y psicológica del animal.

Posibles daños y situaciones peligrosas al comer hierba
Aunque comer pasto suele considerarse normal, en algunos casos puede suponer un riesgo para las mascotas. Consumir plantas, especialmente las cultivadas en entornos no controlados, puede provocar la ingestión de sustancias químicas nocivas como toxinas, residuos de pesticidas, insecticidas o metales pesados. El pasto que se encuentra en calles, parques o a lo largo de las carreteras suele estar tratado con productos químicos como pesticidas o fertilizantes. Por lo tanto, es importante evitar que los animales intenten comer pasto en dichas zonas.
Otro peligro de comer pasto es que puede causar lesiones mecánicas en la garganta y la cavidad bucal. Las hojas duras de pasto, las espigas de cebada silvestre o las hierbas largas y puntiagudas, en particular, pueden raspar la mucosa bucal e irritar la lengua o la faringe. Esto puede causar dolor, aumento de la salivación o dificultad para tragar.
Desde el punto de vista digestivo, algunos animales pueden experimentar vómitos recurrentes tras comer hierba. El vómito por sí solo no siempre es un signo de enfermedad, pero problemas como úlceras estomacales, gastritis, pancreatitis y cuerpos extraños no deben ignorarse en animales que vomitan con frecuencia. Además, el consumo de hierba puede causar obstrucción intestinal en algunos animales. El consumo de grandes cantidades de plantas de fibra larga, en particular, puede provocar la acumulación de material indigerible en los intestinos y causar una obstrucción. Este es un problema veterinario grave que requiere atención inmediata.
El consumo de plantas venenosas representa uno de los mayores riesgos. Los lirios, la dieffenbachia, la adelfa, la hiedra y algunas plantas ornamentales pueden ser altamente tóxicas para gatos y perros. Consumir incluso pequeñas cantidades de estas plantas puede provocar insuficiencia renal, arritmia cardíaca, síntomas neurológicos o incluso toxicidad mortal. Por lo tanto, al observar comportamientos de consumo de malezas, se debe evaluar la seguridad de las plantas circundantes.
En conclusión, el comportamiento de comer pasto no siempre es inofensivo. Elegir las plantas adecuadas y las zonas seguras es crucial para proteger la salud del animal. Reconocer cuándo el comportamiento se vuelve peligroso es crucial para una intervención temprana.

Su relación con los vómitos, la diarrea y los problemas digestivos
El comportamiento de comer pasto suele considerarse un instinto natural relacionado con el sistema digestivo. Los animales con malestar estomacal pueden consumir pasto para aliviar el dolor abdominal o la indigestión. Debido a su estructura fibrosa, el material vegetal puede estimular mecánicamente el estómago, aumentando las contracciones y provocando el vómito. Si bien esto puede parecer indeseable en la mayoría de los animales, en algunos casos ayuda a expulsar el material irritante del estómago.
Sin embargo, el consumo de hierba no siempre provoca vómitos. Muchos perros y gatos comen hierba, la digieren y siguen viviendo sin presentar síntomas. La presencia o ausencia de vómitos no indica directamente el estado de salud del animal debido al consumo de hierba. Por lo tanto, el simple hecho de ver vómitos no significa que el comportamiento sea anormal.
La relación con la diarrea es más compleja. El consumo excesivo de plantas fibrosas puede aumentar la motilidad intestinal, lo que provoca heces acuosas. Algunos animales pueden presentar diarrea leve, pero suele ser temporal. Si la diarrea persiste o se acompaña de síntomas como pérdida de apetito, debilidad o heces con sangre, se debe evaluar la posibilidad de una enfermedad gastrointestinal subyacente en relación con el comportamiento de consumo de pasto.
Los animales pueden buscar alivio de enfermedades gastrointestinales ocultas comiendo pasto. La gastritis, el reflujo, los parásitos intestinales, la pancreatitis o la presencia de un cuerpo extraño pueden causar malestar estomacal y provocar un aumento en el consumo de pasto. Los episodios recurrentes de vómitos o diarrea pueden indicar que este comportamiento es un síntoma.
En conclusión, no es preciso afirmar que el comportamiento de comer pasto siempre esté asociado con vómitos y diarrea. Sin embargo, dado que este comportamiento está estrechamente relacionado con el sistema digestivo, debe evaluarse con cuidado, especialmente si se acompaña de problemas digestivos recurrentes.

Enfermedades que provocan el comportamiento de comer hierba en gatos y perros
Si bien comer pasto es perfectamente normal en algunas mascotas, en otras puede ser una señal temprana de una enfermedad subyacente. Los trastornos gastrointestinales, en particular, pueden hacer que este comportamiento se vuelva más frecuente. En afecciones como gastritis, úlceras estomacales, gastroenteritis y pancreatitis, los animales pueden comer pasto instintivamente para aliviar las molestias estomacales. Esto suele ir acompañado de vómitos, pérdida de apetito, mal aliento o debilidad.
Las infecciones parasitarias internas son una causa importante del comportamiento de consumo de pasto. Las lombrices intestinales, las tenias y los anquilostomas irritan el sistema digestivo, causando molestias en el animal. En estos casos, los animales pueden consumir pasto para aliviar las molestias. Si la carga parasitaria aumenta, el animal puede experimentar simultáneamente consumo de pasto, cambios de apetito y pérdida de peso.
El reflujo y el exceso de ácido estomacal también se encuentran entre las afecciones que pueden provocar el consumo de pasto. Los animales con reflujo ácido experimentan una sensación de ardor en el estómago y pueden recurrir a comer pasto para aliviar esta molestia. Algunos gatos, como aquellos con gastritis crónica o enfermedad inflamatoria intestinal, presentan con frecuencia un comportamiento de consumo de pasto.
Si hay un cuerpo extraño en el intestino, el animal puede experimentar inquietud y, además, comer pasto. Esto es extremadamente peligroso, ya que el cuerpo extraño aumenta el riesgo de obstrucción y perforación. Comer pasto puede enmascarar la presencia del cuerpo extraño y retrasar el diagnóstico.
Además, enfermedades sistémicas como la enfermedad renal , la enfermedad hepática, los desequilibrios electrolíticos y la anemia pueden provocar indirectamente un aumento en el consumo de pasto. Cuando un animal se siente incómodo, puede consumir instintivamente las plantas circundantes.
Por lo tanto, si bien el comportamiento de comer pasto por sí solo no es un signo de enfermedad, puede ser una señal temprana de un problema de salud. Si el comportamiento aumenta en frecuencia o se acompaña de otros síntomas, es importante una evaluación veterinaria.por qué los gatos comen hierba

¿En qué situaciones se debe acudir a una clínica veterinaria?
Comer hierba suele ser inofensivo, pero en algunos casos puede requerir atención veterinaria urgente. Si su mascota vomita repetidamente después de comer hierba, si el vómito es intenso o si contiene sangre, podría indicar un problema gastrointestinal grave. Los episodios de vómitos recurrentes, en particular, podrían ser un signo de afecciones como úlceras estomacales o pancreatitis.
La diarrea que dura más de 24 a 48 horas, la presencia de sangre en las heces o la dificultad extrema para defecar también requieren evaluación clínica. La diarrea prolongada puede provocar pérdida de electrolitos, deshidratación y pérdida de peso. Por lo tanto, la intervención temprana es crucial.
La dificultad para respirar, el aumento de la salivación, el lamido de labios o la debilidad repentina tras ingerir la planta pueden indicar intoxicación. El consumo de plantas venenosas puede tener consecuencias graves, como insuficiencia renal, especialmente en gatos.
Cuando los animales consumen malezas al aire libre, estas plantas con forma de espiga pueden alojarse en la boca, la garganta o la cavidad nasal. En este caso, el animal puede experimentar malestar repentino, tos, estornudos, rascado de la boca o inquietud. Estas situaciones requieren evaluación veterinaria inmediata.
El comportamiento excesivo también es una señal de alerta. Si su mascota empieza a comer hierba con mucha más frecuencia de lo habitual, o incluso recurre a las plantas de interior cuando no hay hierba disponible, podría haber un problema de salud subyacente. Esto es especialmente evidente en casos de anemia, enfermedades endocrinas o trastornos estomacales crónicos.
Finalmente, el comportamiento de consumo de pasto en animales jóvenes debe evaluarse con mayor cuidado. Los gatitos y los perros tienen sistemas inmunitarios y digestivos más sensibles y pueden ser más vulnerables a las plantas venenosas. Por lo tanto, se recomienda la monitorización clínica en cualquier caso inusual.

Tipos de malezas seguras y peligrosas
Al evaluar el comportamiento de las mascotas al consumir pasto, uno de los factores más críticos es la seguridad del pasto consumido. Los pastos seguros suelen ser ricos en fibra y no tóxicos, como el pasto nativo, el pasto de trigo, el pasto de cebada y el pasto de avena. Estos pastos son beneficiosos para el sistema digestivo y ofrecen una opción que satisface las necesidades conductuales del animal. Sin embargo, los kits de pasto cultivados en casa se encuentran entre las opciones más seguras debido a su bajo riesgo de contaminación.
Sin embargo, no todo el césped que crece en la naturaleza o en zonas urbanas es seguro. El césped que se utiliza en los parques urbanos suele tratarse con pesticidas, productos químicos agrícolas o fertilizantes químicos. Al ser consumidos por los animales, estos productos químicos pueden causar graves problemas de salud, como vómitos, diarrea, síntomas neurológicos o daño renal y hepático. Sin embargo, las plantas que crecen a lo largo de las calles presentan riesgos debido a los gases de escape, la contaminación por metales pesados y la contaminación bacteriana.
Algunas hierbas son mecánicamente peligrosas. La cebada silvestre, las espigas espinosas o las hierbas largas y puntiagudas, en particular, pueden alojarse en la boca, la garganta o las fosas nasales, causando lesiones. En estos casos, el animal puede inquietarse repentinamente, rascarse la boca con la pata, aumentar la salivación o presentar tos y estornudos. Estas hierbas son definitivamente peligrosas y deben evitarse.
Además, algunas plantas son tóxicas y pueden causar intoxicaciones graves incluso en pequeñas cantidades. Los lirios, la adelfa, la dieffenbachia, el aloe vera, algunos helechos, la hiedra y las plantas de caucho son peligrosos para las mascotas. El consumo de plantas venenosas puede provocar insuficiencia renal, vómitos, babeo excesivo, convulsiones, disminución de la producción de orina e incluso daños orgánicos mortales.
Por lo tanto, elegir pastos seguros es crucial para garantizar que el consumo de pasto no suponga un riesgo. En el hogar, se deben preferir los pastos de cultivo controlado, mientras que en el exterior, se debe supervisar cuidadosamente el consumo de plantas de su mascota.
Guía para cultivar césped seguro (para gatos y perros) en casa
Cultivar césped seguro para mascotas favorece la progresión natural del comportamiento de comer pasto y previene posibles intoxicaciones. Cultivar césped en casa es bastante fácil y, si se hace correctamente, proporciona a tu mascota un material vegetal limpio y seguro. Los tipos de césped más comunes son el pasto de trigo, el pasto de cebada y el pasto de avena. Estas plantas crecen rápidamente, no son tóxicas y tienen un alto contenido de fibra.
El entorno ideal para el cultivo de césped es un alféizar con luz natural. Tras la siembra, es necesario regar con regularidad, pero no se debe humedecer demasiado la tierra. El exceso de humedad puede causar moho y hacer que el césped sea perjudicial para el ganado. Las semillas suelen germinar en 5 a 7 días y alcanzan un tamaño adecuado para el consumo del ganado. La primera semana después de la germinación es cuando el césped está más fresco y nutritivo.
La mayor ventaja del césped cultivado en casa es que, en comparación con las plantas de exterior, no hay riesgo de contaminación por pesticidas, metales pesados ni bacterias. Además, facilita el control de la frecuencia con la que tu mascota come césped, observar su comportamiento e intervenir si es necesario. Algunas mascotas prefieren los brotes cortos y frescos a la hierba alta, por lo que se puede podar con regularidad.
Un equilibrio entre tierra, agua y luz es crucial para mantener la frescura del césped cultivado. Si el césped comienza a amarillear o a desarrollar moho, debe reemplazarse inmediatamente y no debe dárselo a los animales. También se recomienda colocar la bandeja de césped en un lugar seguro y de fácil acceso para los animales.
Cultivar césped en interiores es una forma saludable y segura de fomentar el comportamiento natural de tu mascota. Para los gatos de interior, es una importante herramienta de enriquecimiento ambiental que les permite conectar con el mundo exterior.
Riesgos de intoxicación y plantas con las que hay que tener cuidado
Si bien comer pasto es normal, consumir ciertas plantas puede causar intoxicaciones graves en las mascotas. Las plantas venenosas son especialmente peligrosas para los gatos, ya que su sistema enzimático hepático no puede metabolizar eficazmente muchas toxinas. Por lo tanto, incluso una hoja pequeña puede causar daños graves en sus órganos.
Los lirios (especialmente los de interior, los de Pascua y los tigres) se encuentran entre las causas más comunes de insuficiencia renal aguda en gatos. Incluso una sola hoja, un trozo de hoja o polen puede ser mortal para los gatos. Si bien la toxicidad es menos grave en los perros, pueden causar irritación gastrointestinal grave. Por lo tanto, los arreglos florales que contengan lirios deben mantenerse alejados del hogar.
La adelfa, la dieffenbachia, el cardo, la oreja de elefante, el caucho, algunos helechos y algunas especies de hiedra son venenosas tanto para gatos como para perros. El consumo de estas plantas puede causar aumento de la salivación, vómitos, ardor en la boca, diarrea, alteraciones del ritmo cardíaco, síntomas neurológicos y colapso repentino. Las hojas de las especies de dieffenbachia, en particular, causan quemaduras químicas en la boca, causando dolor intenso.
Aunque el aloe vera se considera generalmente beneficioso para los humanos, la aloína presente en el interior de la planta es tóxica para gatos y perros. Su consumo puede causar vómitos, diarrea y síntomas nerviosos. Las hojas de muchas plantas ornamentales contienen cristales de oxalato. Estos cristales irritan la boca del animal, causando dificultad para tragar, salivación excesiva y malestar intenso.
Algunas malezas que crecen al aire libre también son tóxicas. Malezas como la hiedra, los hongos y las flores de colores brillantes son particularmente peligrosas para los animales. Por lo tanto, es fundamental vigilar lo que consumen los animales que se dejan sin supervisión al aire libre.
En última instancia, la seguridad del comportamiento herbívoro depende de una evaluación cuidadosa de las plantas circundantes. Se debe determinar si todas las plantas utilizadas en el hogar o el jardín son tóxicas, y las plantas peligrosas deben eliminarse por completo del entorno.
Causas psicológicas y ambientales del comportamiento de comer pasto
El consumo de hierba no es solo fisiológico. En muchas mascotas, este comportamiento parece tener una base psicológica y ambiental. Los animales estresados, aburridos, poco estimulados o que se quedan solos pueden aumentar el consumo de hierba. Esto es especialmente evidente en los gatos de interior, ya que sus espacios limitados les hacen anhelar la estimulación ambiental. Las plantas pueden servir como estimulantes naturales para los gatos a través del olfato, el movimiento y el gusto.
En los perros, comer pasto suele ser una extensión de la exploración al aire libre. Durante los paseos, los perros evalúan los olores del entorno, examinan objetos y pueden masticar plantas que les causan curiosidad. Esto se considera parte tanto de la exploración ambiental como de los instintos naturales de pastoreo.
Además, la búsqueda de atención puede provocar que algunos animales coman pasto. Si el dueño evita que el animal coma pasto mediante una reacción, el animal podría repetir este comportamiento con mayor frecuencia. Por lo tanto, también deben considerarse las necesidades sociales del animal al evaluar este comportamiento.
La inadecuación ambiental es una causa común del comportamiento de comer pasto. La falta de juguetes, el tiempo de juego insuficiente, la convivencia en confinamiento, la falta de socialización y una rutina diaria monótona pueden llevar a los animales a desarrollar comportamientos alternativos. Uno de estos comportamientos es comer pasto.
Finalmente, mantener el comportamiento instintivo también es un factor importante. En la naturaleza, los gatos y los perros olfatean, mastican y utilizan las plantas para interactuar con el entorno. Mantener este comportamiento natural en el hogar contribuye al bienestar psicológico del animal.
Comportamiento de alimentación de hierba en gatitos y cachorros
El comportamiento de comer pasto en gatitos y cachorros se basa más en la curiosidad y se observa con mayor frecuencia que en adultos. Los cachorros exploran el mundo a través de la boca. Pueden masticar, lamer o tragar objetos para comprender su textura, olor y sabor. Por lo tanto, el comportamiento de comer pasto, especialmente entre los 2 y los 6 meses de edad, se considera un proceso de desarrollo.
Dado que el sistema digestivo de los animales jóvenes aún no está completamente desarrollado, el consumo de pasto puede provocarles vómitos o diarrea con mayor rapidez. Si bien esto suele ser temporal, los animales jóvenes son más susceptibles a la deshidratación y la pérdida de electrolitos, por lo que deben ser monitoreados cuidadosamente. El vómito o la diarrea excesivos pueden acelerar el deterioro de los animales jóvenes y requerir una intervención temprana.
Además, el sistema inmunitario de los animales jóvenes aún se está desarrollando. Por lo tanto, la presencia de bacterias, huevos de parásitos o residuos de pesticidas en el césped al aire libre representa un mayor riesgo para ellos. No se debe permitir que los animales jóvenes, especialmente los recién introducidos al aire libre, consuman césped sin supervisión.
Algunos cachorros pueden confundir comer hierba con jugar. Arrancar, masticar o arrancar la hierba puede considerarse un juego. En este caso, el comportamiento es completamente natural y puede disminuir con el tiempo. Proporcionar juguetes adecuados, materiales masticables y enriquecimiento ambiental a los cachorros puede ayudar a reducir la gravedad de este comportamiento.
En conclusión, el comportamiento de comer pasto en cachorros y gatos suele estar motivado por la curiosidad y la exploración. Sin embargo, debido a los riesgos digestivos, inmunitarios y de toxicidad, este comportamiento debe ocurrir en un entorno controlado.
Hábito de alimentación de pasto en animales esterilizados
Los cambios hormonales en perros y gatos esterilizados pueden provocar que ciertos comportamientos se acentúen. El consumo de pasto puede ser uno de estos cambios. Tras la esterilización, el metabolismo se ralentiza, el apetito puede aumentar y la tolerancia al estrés del animal puede cambiar. Esto puede afectar indirectamente la frecuencia con la que come pasto.
Algunos animales castrados presentan una menor actividad conductual y una mayor búsqueda de estimulación ambiental. El animal podría necesitar nuevos estímulos en su rutina y comenzar a pastar en el césped o las plantas de interior. Esto es particularmente común en animales que se quedan solos en casa y carecen de suficientes oportunidades para jugar y hacer ejercicio.
El aumento de peso es común en animales esterilizados. El estreñimiento y la digestión lenta debido al aumento de peso también pueden desencadenar el hábito de comer pasto. Los animales pueden recurrir a plantas con fibra para sentirse cómodos. Esta condición es más común en animales esterilizados con sobrepeso u obesidad.
Dado que los cambios hormonales afectan el estado de ánimo, algunos animales pueden interactuar más con las plantas del entorno para lidiar con el estrés. Por lo tanto, es importante monitorear los cambios de comportamiento y brindarle al animal el apoyo ambiental adecuado durante el período poscastración.
En conclusión, aunque la castración puede no desencadenar directamente el comportamiento de comer pasto, cambios fisiológicos y comportamentales indirectos pueden causar un aumento en la frecuencia de este comportamiento.
Relación con Deficiencias Nutricionales (B12, Fibra, Folato, etc.)
Una posible causa del comportamiento de consumo de pasto en gatos y perros son las deficiencias nutricionales. Si bien esta teoría no se aplica a todos los animales, se cree que algunos recurren a material vegetal para satisfacer sus necesidades específicas de micronutrientes. En particular, se consideran en este contexto el ácido fólico (B9), la vitamina B12, la fibra y ciertos minerales.
El folato es una vitamina esencial para la síntesis de ADN, la división celular y la producción de glóbulos rojos. En entornos naturales, los depredadores obtienen ácido fólico a través del contenido estomacal de sus presas. En animales domésticos, se cree que la deficiencia de ácido fólico desencadena el comportamiento de comer pasto. Algunos estudios han reportado una disminución del comportamiento de comer pasto en gatos suplementados con ácido fólico. Sin embargo, estos hallazgos no se han confirmado en todos los estudios clínicos.
La deficiencia de vitamina B12 puede provocar alteraciones digestivas y del apetito, especialmente en animales mayores. Se ha observado que animales con malabsorción intestinal buscan alivio gastrointestinal consumiendo pasto. Sin embargo, la deficiencia de vitamina B12 suele presentar signos clínicos distintivos y no se manifiesta únicamente por el consumo de pasto.
La deficiencia de fibra puede desarrollarse, especialmente en mascotas, debido al consumo de alimentos procesados. Si bien los alimentos de alta calidad contienen fibra, se sabe que algunos animales toleran fisiológicamente más fibra. La deficiencia de fibra ralentiza la motilidad intestinal y puede provocar estreñimiento. En estos casos, los animales pueden buscar alivio instintivamente recurriendo a alimentos fibrosos.
Las deficiencias minerales también pueden provocar el consumo de pasto, pero esto es extremadamente raro. Suele observarse en animales alimentados con una dieta casera desequilibrada. Las deficiencias minerales casi nunca se observan en animales que consumen alimentos balanceados y completamente formulados.
En conclusión, las deficiencias nutricionales no explican el comportamiento de consumo de pasto en todos los animales, pero pueden ser un factor significativo en algunos individuos. Si el comportamiento mejora con cambios en la dieta, esto sugiere una deficiencia.
Riesgos de parásitos y bacterias en animales que comen hierba al aire libre
Los gatos y perros que deambulan libremente al aire libre corren el riesgo de contraer numerosos parásitos y bacterias al alimentarse de pasto. Se pueden encontrar huevos de parásitos, bacterias fecales y diversos patógenos ambientales en la superficie de las plantas de calles, parques y jardines. La ingestión de estos patógenos puede provocar diversos problemas de salud, desde problemas digestivos hasta infecciones sistémicas.
Uno de los riesgos más comunes es la presencia de huevos de nematodos, anquilostomas y tricocéfalos en el ambiente. Estos huevos pueden sobrevivir durante largos periodos, especialmente en superficies de tierra y césped contaminadas con heces. Un perro o un gato pueden infectarse al masticar o lamer césped que haya estado en contacto con estos huevos. Cuando se desarrolla una infección parasitaria interna, el animal puede experimentar distensión abdominal, pérdida de peso, diarrea, vómitos, debilidad y mucosidad en las heces.
Las infecciones bacterianas también representan un riesgo grave. El césped puede albergar bacterias como E. coli, Salmonella y Campylobacter. Muchas de estas bacterias se transmiten a través de las heces, y las superficies de césped presentan un riesgo especial de contaminación en zonas con alta concentración de animales callejeros. La gastroenteritis aguda puede desarrollarse cuando un animal consume césped que contiene estas colonias bacterianas. Esta afección se manifiesta con síntomas como vómitos, diarrea, fiebre y pérdida de apetito.
Además, algunas superficies de césped pueden contener esporas de hongos productores de toxinas. Estas esporas pueden tener efectos tóxicos en el sistema nervioso o digestivo al ser consumidas. Las toxinas fúngicas son especialmente frecuentes en zonas húmedas, y los animales pueden incluso reaccionar al olor a humedad del césped, aumentando su consumo.
El consumo de pasto al aire libre también aumenta el riesgo de ectoparásitos. Parásitos como garrapatas, pulgas y ácaros pueden ocultarse en la superficie del pasto y adherirse a la piel del animal, causando enfermedades tanto locales como sistémicas.
Por ello, es fundamental mantener bajo control a los animales que intentan comer hierba al aire libre, elegir zonas seguras y aplicar tratamientos antiparasitarios periódicamente para reducir el riesgo de parásitos y bacterias.
Sugerencias para reducir el comportamiento de comer pasto
Si bien el comportamiento de comer pasto suele considerarse natural, en algunos casos puede ser necesario reducirlo. Reducir este comportamiento es especialmente importante para la salud de los animales que viven en entornos con plantas tóxicas, que deambulan sin control al aire libre o que vomitan con frecuencia.
El primer paso para reducir este comportamiento es la gestión ambiental. Las plantas tóxicas deben eliminarse por completo de la casa y, al estar al aire libre, se debe permitir que los animales deambulen por zonas seguras. Cultivar césped seguro en interiores puede satisfacer la necesidad de los animales de pasto natural y reducir su tendencia a acercarse a plantas peligrosas en exteriores.
La dieta también es un factor importante. Si las necesidades diarias de fibra de su mascota no se cubren completamente con alimentos de calidad, esto puede aumentar el hábito de comer pasto. En este caso, los suplementos de fibra recomendados por el veterinario o el uso de alimentos digeribles pueden ayudar a controlar este comportamiento.
El enriquecimiento ambiental reduce significativamente la gravedad del comportamiento, especialmente en gatos de interior. Los rascadores, juguetes, juegos interactivos, túneles y zonas elevadas satisfacen los instintos naturales del animal. En el caso de los perros, los paseos regulares, el juego, el olfateo y las actividades de entrenamiento aumentan la satisfacción conductual.
Reducir los factores de estrés también es fundamental. Situaciones como el ruido en casa, una mudanza, un cambio de miembros de la familia o la llegada de una nueva mascota pueden aumentar el estrés y la frecuencia del comportamiento de comer pasto. Por lo tanto, reducir los factores de estrés ambientales, mantener la rutina del animal y proporcionar una interacción social adecuada pueden reducir este comportamiento.
Finalmente, si el comportamiento se debe a una enfermedad subyacente, es necesario tratarlo. En animales con gastritis, infecciones parasitarias o enfermedades intestinales crónicas, el comportamiento de comer pasto disminuirá naturalmente una vez tratada la enfermedad.
Viajes seguros de mascotas y control al aire libre
Permitir que las mascotas deambulen libremente al aire libre reduce significativamente el riesgo de que se alimenten de pasto. Se debe observar cuidadosamente dónde deambulan las mascotas, dónde huelen y qué plantas les atraen. Los fertilizantes, herbicidas y pesticidas químicos, especialmente los utilizados en parques y jardines, pueden causar intoxicaciones graves. Por lo tanto, es importante conocer el historial de tratamientos químicos de las zonas por las que deambulan o elegir zonas seguras.
Los perros tienden a olfatear diferentes plantas mientras caminan. Si bien esto es normal, si nota que su perro come hierba, se recomienda controlarlo. Mantener la correa corta, evitar zonas con plantas peligrosas y centrar la atención del perro en el paseo puede ayudar a reducir este comportamiento.
El riesgo puede ser mayor si los gatos salen al exterior. Dado que se desconoce con qué plantas entran en contacto los gatos que deambulan libremente, su comportamiento de comer hierba puede volverse incontrolable. Por lo tanto, el paseo controlado de los gatos, las jaulas seguras o los sistemas de jardín cerrados (estructuras tipo catio) reducen tanto el consumo de plantas como el riesgo de parásitos.
También existe el riesgo de lesiones físicas al aire libre. Hierbas puntiagudas, púas o plantas espinosas pueden lesionar la mucosa oral del animal. Por lo tanto, se deben revisar regularmente las rutas de paseo y evitar las zonas con plantas peligrosas.
Finalmente, los tratamientos antiparasitarios regulares son cruciales para el control en exteriores. En zonas con alto riesgo de ectoparásitos, el uso de productos preventivos contra pulgas, garrapatas y ácaros en animales puede reducir el riesgo de infecciones secundarias debido al consumo de pasto.
¿Es normal comer pasto? ¿Con qué frecuencia se considera normal?
Comer pasto se considera completamente normal en perros y gatos, dentro de ciertos límites. Muchos animales sanos pueden comer pasto brevemente varias veces a la semana. Este comportamiento es más común en perros que en gatos y generalmente no indica un problema de salud.
Comer pasto es menos común en los gatos, pero su frecuencia puede aumentar según la hierba disponible. Muchos gatos con un suministro seguro de pasto en casa presentan este comportamiento con regularidad. Para que este comportamiento se considere normal, es importante que las demás funciones corporales del animal se mantengan normales. En otras palabras, si el animal tiene buen apetito, defeca con regularidad, no está apático ni vomita constantemente, comer pasto es perfectamente normal.
Las situaciones en las que el comportamiento debe considerarse anormal son más específicas. Si el comportamiento de comer pasto del animal se vuelve diario, si busca pasto en cuanto sale, si come pasto con voracidad o si comienza a vomitar constantemente, debe ser investigado. Estos comportamientos pueden indicar problemas estomacales, infecciones parasitarias, reflujo, gastritis o presencia de cuerpos extraños.
Algunos animales pueden consumir pasto con mayor frecuencia cuando están estresados. Los cambios en el hogar, el aislamiento, la llegada de nuevos animales o los cambios en su rutina pueden aumentar la frecuencia de este comportamiento. En estos casos, el comportamiento puede ser temporal, pero aun así requiere vigilancia.
En conclusión, el comportamiento de comer pasto es completamente normal con cierta frecuencia e intensidad. Es necesaria una evaluación veterinaria cuando el comportamiento aumenta en intensidad o aparecen signos clínicos acompañantes.
¿Qué tipo de comportamiento al comer hierba excede lo normal?
Si bien comer pasto se considera completamente normal hasta cierto punto, en algunos casos, este comportamiento puede exceder los límites normales y convertirse en un signo de una enfermedad subyacente o un problema de comportamiento. El comportamiento normal suele ser efímero e intermitente. Cuando un animal sale al exterior, mastica pasto durante unos minutos y luego vuelve a su rutina. Si se observa al animal buscando pasto obsesivamente cada vez que sale o consumiendo pasto rápidamente y en grandes cantidades en cuanto lo encuentra, este comportamiento no se considera normal.
Una de las primeras señales de que el comportamiento está fuera de lo normal son los vómitos frecuentes. Si bien los vómitos ocasionales son normales, si su mascota vomita casi cada vez que come hierba, esto podría indicar un problema más grave, como gastritis crónica, úlceras estomacales o pancreatitis. Los episodios recurrentes de vómitos tras el consumo de hierba indican una irritación persistente del tracto gastrointestinal.
En algunos animales, el hábito de comer hierba se vuelve constante. Si la hierba crece en interiores, el animal puede intentar masticarla a cualquier hora del día o mostrar un interés excesivo en todas las plantas de exterior. Esto podría ser un trastorno del comportamiento o una respuesta al estrés. El comportamiento compulsivo de masticar hierba es particularmente común en gatos de interiores con falta de estimulación ambiental.
Si tu mascota empieza a consumir plantas de interior, también es una señal importante. Una mascota que muerde constantemente las hojas de flores y plantas ornamentales podría no solo sentir curiosidad, sino también una mayor incomodidad. Además, este comportamiento debe controlarse, ya que aumenta el riesgo de consumir plantas tóxicas.
Finalmente, si la conducta de comer pasto se acompaña de cambios en el apetito, pérdida de peso, heces anormales, signos de dolor abdominal, inquietud o sed excesiva, no es normal y es necesaria una evaluación clínica.
Confundir la conducta de purga con comer hierba
El vómito en gatos y perros a veces se confunde con el consumo de hierba, ya que muchos animales tienden a vomitar poco después de consumirla. Sin embargo, el consumo de hierba no es la única causa del vómito. Algunos animales buscan hierba instintivamente cuando están a punto de vomitar, lo que crea una falsa percepción. En realidad, el animal primero experimenta náuseas, luego come hierba para aliviarse y finalmente vomita. Este proceso de tres etapas puede confundir el comportamiento.
La contribución del consumo de hierba al vómito depende de la estimulación mecánica. Las fibras de hierba estimulan la pared estomacal, aumentando las contracciones gástricas y potencialmente desencadenando el reflejo del vómito. Este mecanismo es particularmente útil para eliminar las bolas de pelo acumuladas en el estómago. Los gatos son más propensos a comer hierba para expulsar las bolas de pelo.
Sin embargo, el vómito puede ocurrir incluso cuando un animal no ha comido hierba. El vómito puede deberse a muchos factores, como la ingestión de objetos extraños, parásitos, el consumo de alimentos en mal estado, infecciones virales o exceso de ácido estomacal. Por lo tanto, la idea de que "vomitaron porque comieron hierba" no siempre es cierta.
Algunos animales se lamen la boca excesivamente, salivan excesivamente o caminan inquietos antes de vomitar. Estos comportamientos indican que las náuseas se han instalado antes de comer hierba. En este caso, el consumo de hierba es simplemente un método instintivo de alivio, propio de la especie.
La clave está en hacer la distinción correcta. Si un animal come hierba constantemente y vomita después de cada comida, el problema no es la hierba en sí, sino la posibilidad de una enfermedad subyacente. Si los vómitos se vuelven crónicos, es fundamental una evaluación médica.
Fuentes alternativas de fibra para gatos y perros
Una de las maneras más efectivas de reducir el consumo de pasto es cubrir adecuadamente las necesidades de fibra de su mascota. Algunos gatos y perros, debido a una ingesta insuficiente de fibra, recurren a plantas de exterior para regular su sistema digestivo. Esto es especialmente común en animales que viven solos, hacen poco ejercicio o se alimentan con una dieta rica en pienso.
Los alimentos comerciales de alta calidad suelen contener suficiente fibra. Sin embargo, se sabe que algunos animales pueden tolerar más fibra para regular la motilidad intestinal. En este caso, los suplementos de fibra dietética pueden ser útiles. Las fuentes naturales de fibra, como el puré de calabaza, las papas hervidas, la avena, las cáscaras de psyllium y la pulpa de remolacha, pueden ayudar a regular el sistema digestivo y reducir el consumo de pasto.
La formación de bolas de pelo en los gatos puede afectar su equilibrio de fibra. Por lo tanto, se pueden utilizar pastas de malta, alimentos reductores de pelo o suplementos con fibra prebiótica. La fibra facilita el tránsito intestinal de las bolas de pelo y reduce la probabilidad de vómitos.
El puré de manzana sin azúcar, la zanahoria, la calabaza y las verduras fibrosas son fuentes seguras y eficaces de fibra para perros. Sin embargo, no todos los suplementos de fibra son adecuados para su mascota. El exceso de fibra puede causar gases, hinchazón o diarrea en algunos animales. Por lo tanto, los suplementos de fibra deben recetarse bajo supervisión veterinaria.
Como resultado, satisfacer correctamente las necesidades de fibra ayuda a mantener el sistema digestivo equilibrado y reduce naturalmente la frecuencia del comportamiento de comer pasto.
¿Cómo evalúan los veterinarios el comportamiento de comer hierba?
Al evaluar el comportamiento de comer pasto, los veterinarios no lo consideran un problema en sí mismo, sino parte del perfil de salud general del animal. El primer paso es comprender con qué frecuencia y bajo qué circunstancias el animal exhibe este comportamiento. Se evalúan cuestiones como si el comportamiento solo ocurre al aire libre, si hay tendencia a comer plantas de interior y si se presentan vómitos o diarrea después del comportamiento.
Durante el examen clínico, se palpa el abdomen y se revisa el tracto digestivo para detectar dolor, acumulación de gases o sensibilidad. El estado general del comportamiento del animal, su apetito, su consumo de agua y sus patrones de defecación también son importantes en esta evaluación.
Su veterinario puede utilizar métodos de diagnóstico por imagen, como análisis de sangre, análisis de heces, radiografías o ecografías, para descartar enfermedades subyacentes. La presencia de parásitos internos se puede identificar rápidamente mediante análisis de heces. Las radiografías y las ecografías son cruciales cuando se sospecha una obstrucción intestinal, un cuerpo extraño o trastornos estomacales crónicos.
El análisis nutricional también es una parte importante del proceso de evaluación. Se examinan el tipo de alimento, el contenido de fibra, los patrones de alimentación y el consumo de agua del animal. En algunos animales, añadir fibra a la dieta puede reducir el comportamiento, mientras que en otros puede ser necesario un tratamiento médico.
Finalmente, el veterinario también considera los factores conductuales. Examina si el estrés, la angustia, las deficiencias ambientales o el aislamiento social desencadenan el comportamiento del animal de comer pasto. Se recomiendan ajustes de comportamiento cuando sea necesario. ¿Por qué los gatos y los perros comen pasto?
Fuentes
Asociación Médica Veterinaria Estadounidense (AVMA)
La Asociación Internacional de Gatos (TICA)
Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA)
Clínica Veterinaria Mersin Vetlife – Abrir en el mapa: https://share.google/XPP6L1V6c1EnGP3Oc




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